¿Dónde están los 2.500 votos que se han esfumado en la capital arousana?

La abstención gana la partida en la ciudad, engullendo la sangría de votos de Ciudadanos y los frenazos de PSOE y Galicia En Común


vilagarcía / la voz

Cada vez resulta más aventurado trabajar cono apriorismos en nuestro convulso panorama electoral. Con eso y con todo, parece razonable pensar que, ante la polarización reinante, ni el electorado descontento con el PSOE ni quienes en su día apostaron por las confluencias de Podemos se han echado en seis meses en manos de la derecha. El fenómeno de Ciudadanos en Vilagarcía tampoco apunta a ningún masivo trasvase de votos hacia quienes son sus aliados en Madrid y Andalucía, las dos derechas restantes. Las cuentas solo salen si uno centra su atención en otra magnitud: la abstención. Con un censo por fuerza muy similar, desde abril a noviembre en la capital arousana se han esfumado 2.569 votos que ninguna formación ha sido capaz de recoger. El porcentaje de votantes que el domingo se quedaron en casa creció ocho puntos y medio, hasta redondear la cifra de 10.523 personas, un 34,58 % de los vilagarcianos llamados a las urnas.

Vayamos por partes, El 10N se cerró con tres fuerzas que en Vilagarcía ganaron apoyo electoral. El Partido Popular incrementó su cosecha de abril en 408 votos, lo que le permitió escalar cinco puntos en el porcentaje de voto. Pese a las apariencias, Vox solo ganó 328 papeletas y algo más de un par de puntos. Suficiente, en todo caso, para convertir a la extrema derecha en la cuarta fuerza política de la capital arousana y rebasar al BNG. Los nacionalistas completan el trío al alza: 182 votos más y avance porcentual de un punto y medio. En total, quienes ganan suman 918 votos.

Veamos qué sucede por el otro lado. El PSOE apenas cede un par de décimas frente al respaldo que obtuvo en abril, pero eso no quiere decir que no haya perdido papeletas. Lo ha hecho; nada menos que 904. Galicia En Común cae un par de puntos y se deja por el camino 748 votos. Por fin, el caso extremo de Ciudadanos, cuyo descalabro adquiere proporciones épicas, también en la ciudad. Los de Rivera pierden 1.835 sufragios y prácticamente ocho puntos con respecto al 28A. Leñazo sin paliativos que les lleva a ser incapaces de rebasar el 8,23 % en ninguna de las 53 mesas electorales en las que votaron los vilagarcianos. La fuga conjunta de las tres formaciones suma 3.487 votos. Y aquí llega el momento de echar mano de la calculadora. Si quienes pierden, pierden 3.487 votos, y quienes ganan, ganan 918, una simple resta concluye que en Vilagarcía se han esfumado en seis meses esos 2.569 votos, que en buena lógica han seguido la discreta pero contundente senda de la abstención.

Excepción hecha del Bloque, la izquierda vilagarciana parece haber perdido capacidad de movilización, lo que quiere decir que el electorado ha penalizado, también aquí, a las dos fuerzas llamadas, sin éxito, a entenderse para formar gobierno o, cuanto menos, facilitar una fórmula viable para desbloquear la gestión en Madrid. El BNG solo recupera, en el mejor de los casos, una décima parte de la sangría que se da por la zurda. Ahí está una buena fuga.

La abstención se come 1.652 votos de la izquierda y 1.099 sufragios de la derecha

Pero tampoco la derecha está en condiciones de hinchar pecho. Cierto es que PP y Vox crecen más y mejor, pero entre los dos solo recuperan 736 sufragios, que ni siquiera alcanzan la mitad de los 1.835 que pierde Ciudadanos. Así que, ya lo ven, al menos un millar de vilagarcianos que hace seis meses optaron por el partido naranja se han quedado en casa sin que ninguna de las otras dos opciones a la diestra pudiese convencerlos.

Cómo ha ido la cosa por barrios

Atendiendo al detalle de los resultados, el PSOE se impone en 43 de las 53 mesas que el domingo abrieron sus urnas en Vilagarcía. No está mal, pero en abril las cosas le fueron mejor, puesto que venció en todas las plazas menos en una. Los socialistas lograron su mejor registro en Guillán, con el 45,73 % de los votos, y su cosecha más discreta, en Aralde, clásico feudo popular: un 24,43 %. Pescan, en cualquier caso, en todo el municipio. Incluso incrementan su apoyo en 22 mesas.

Los populares consiguen remontar un tanto su mal resultado de abril para ganar ahora en diez mesas. Les va mejor en el centro, donde se imponen en la casa de cultura y en tres mesas del auditorio. Tampoco les va nada mal en Carril, donde vencen en dos de sus tres mesas, ni en A Laxe, Faxilde, una de las dos mesas de Cea y Aralde. En general, la gaviota engorda su zurrón en todas las mesas del municipio. El mejor dato lo sirve Aralde, un 40,17 %. El peor, una de las mesas de O Piñeiriño, 17,49 %.

El tercer lugar es para Galicia En Común, que se mueve entre el 8,96 % de Aralde, su peor cosecha, y el 20,54 que obtiene en una de las mesas de Vilaxoán. Aunque a la baja, la confluencia tampoco desciende en todas ellas. Gana apoyo en siete mesas.

Vox, que obtendría un concejal de haber sido estas unas elecciones municipales, oscila entre el 3,13 % de Faxilde y el 11,55 % que le otorga una mesa de O Piñeiriño. La extrema derecha pierde apoyo en tres mesas; siempre hay excepciones. El BNG sube en todas las plazas menos en cinco. Su mejor registro lo cosecha en Vilaxoán, 11,28 %, y el peor, en Guillán, 3,70 %. Por fin, Ciudadanos cae en todas y cada una de las mesas electorales de Vilagarcía. A Escardia le da lo peor y lo mejor: 2,39 % de los votos en una mesa; 8,23 % en otra.

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