La seguridad vial en Corvillón deja a los vecinos sin los accesos de toda la vida

Los afectados llevarán sus protestas a la calle si la Xunta no les da una solución en dos semanas

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Así es el recorrido alternativo para acceder a la rúa Veiga en Corvillón. La opción no convence a los vecinos que protestan por la incomodidad e insensatez del cambio.

cambados / la voz

La intención es loable. La Xunta de Galicia está ejecutando una importante obra en la PO-549 a su paso por San Miguel (Vilanova) y Corvillón (Cambados) con el fin de mejorar la seguridad vial en este tramo, que, según los técnicos, registra una alta concentración de accidentes. Se están haciendo aceras, se construirán glorietas y rotondas y se ampliará el ancho de la vía para mejorar la accesibilidad y visibilidad en las intersecciones con las carreteras secundarias. Pero el proyecto no tiene en cuenta las necesidades de movilidad de los cientos de vecinos que viven y tienen fincas a ambos lados de la carretera general.

Desplazamientos que ahora se resuelven en pocos metros se convierten en un trayecto de 1,4 kilómetros y cinco minutos al volante. El problema tiene su punto neurálgico en el cruce de A Veiga; lo que siempre fue una pista de doble sentido pasará a ser de dirección única, lo cual obliga a los conductores que quieren acceder a este núcleo rural desde la general a dar un rodeo a través del cruce de O Riveiro y la EP-9005. Los vecinos afirman que es una opción nefasta, por la distancia y por las precarias condiciones de la carretera provincial.

Argumentan que si lo que pretende la Xunta es mejorar la seguridad vial en Corvillón, lo que va a conseguir es empeorarla, «porque vai haber moitos tractores e chimpíns que van ter que ir pola xeral, que conducen xente maior e non teñen nin luces. Iso si que é un perigo».

Entramado de casas y fincas

A Veiga y As Laxes conforman un territorio plagado de casas unifamiliares y fincas de huerta y viñedo, lo cual provoca que haya un notable tránsito de vehículos agrarios y de desplazamientos cortos. Y los problemas no se limitan a la margen este de la general. «¿Que pasa coa xente que vive neste lado e ten a finca ao outro da estrada?», preguntaban ayer los afectados. Y es que, según los planos que manejan, la PO-549 quedará dividida por una línea continua, lo cual obligará a los conductores a desviarse muchos metros hacia las rotondas de O Riveiro o San Miguel para poder girar y tomar el sentido contrario.

Los más comprensivos dicen que incluso podrían asumir la molestia de ir de rotonda en rotonda siempre y cuando la Xunta acceda a una demanda que, para ellos, es irrenunciable: que la carretera de A Veiga quede de doble sentido para la circulación.

En su opinión, la solución es sencilla. En vez de ampliar las aceras en el controvertido cruce, como ya se hizo, habría que retranquearlas y suprimir un puñado de plazas de aparcamiento para habilitar así un carril que permita acceder a la vía principal de forma segura.

Hablando de carreteras todo resulta más fácil de entender sobre el terreno, y allí, in situ, los vecinos ya hicieron valer sus razones al responsable del proyecto. Pero de poco o nada les han servido sus quejas. El vecindario también acudió al Concello, pancarta en mano, y el gobierno local no solo les ofreció su apoyo sino que se ofreció a mediar en su favor ante la Xunta. Pero el tiempo pasa, las obras avanzan y la paciencia se agota. En Corvillón ya hablan de tomar medidas de mayor calado. Si en quince días siguen sin recibir noticias de la administración, hay quien está dispuesto a sacar el tractor a la calle y bloquear el tráfico en la carretera general, según hicieron saber ayer a La Voz de Galicia.

En A Veiga no están solos. Afirman que cuentan con el respaldo de vecinos de otros lugares porque el controvertido proyecto también implicará cambios en el mapa viario próximo a la PO-549, que cruza la parroquia de norte a sur.

Desde la Consellería de Infraestruturas informan de que están «evaluando» la situación y apostillan que el proyecto fue consensuado en su día con el Concello, pero los vecinos de A Veiga aseguran que a ellos no se les consultó nada como colectivo afectado y están indignados. «En 47 anos non vin accidente ningún neste cruce. E agora, que teño a finca a cinco metros da casa, obríganme a dar unha volta como un mundo para poder ir traballala», se lamenta el más veterano del grupo. Hay otros daños colaterales, porque hay quien tenía en proyecto construir una nave industrial en A Veiga y ya está pensando en abandonar el proyecto ante el problema que se plantea ahora con los accesos.

La situación que sufren en Corvillón no es excepcional. A pocos kilómetros de allí, en Caleiro y en Castrelo, las obras de mejora de la seguridad vial en la PO-549 también crearon polémica en su día porque aislaba los núcleos situados a ambos lados de la carretera; las líneas continuas y la ausencia de pasos de peatones pueden convertirse en barreras infranqueables. El tramo entre Cambados y Vilagarcía tiene carácter de travesía, cuenta con infinidad de cruces y núcleos de población a ambos lados y los proyectos diseñados desde los despachos no siempre tienen en cuenta las prioridades de los residentes. En Corvillón están dispuestos a dar la batalla.

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