La anemia comercial se abate sobre el área norte de Vilagarcía

El traslado de Mercadona privaría a esta zona de su principal establecimiento


vilagarcía / la voz

A lo largo de los últimos años, la oferta comercial de Vilagarcía se ha ido concentrando en el principal de sus tres cascos urbanos. Mejor dicho, en la periferia inmediata del centro de la ciudad, con incursiones hacia su acceso sur. No hace falta sino recordar dónde han situado sus nuevos hipermercados y supermercados cadenas de referencia, como Alcampo o Vegalsa-Eroski, que han reforzado así la presencia de establecimientos que ya habrían ya sus puertas en estos emplazamientos, como Lidl, Dia, Froiz o la propia Mercadona. Algunas de ellas, como Gadis, Froiz y Vegalsa-Eroski, tampoco han descuidado el núcleo de la capital arousana. Esta serie de apuestas contrastan con el relativo descuido en el que se halla la amplia área que se extiende desde la rotonda de O Ramal hacia el norte, cuyo tejido comercial está formado por una pléyade de pequeños negocios.

Allí, en la avenida Rosalía de Castro, la arteria que comunica el centro de Vilagarcía con Carril, funciona el mayor de los establecimientos de esta parte de la ciudad. Se trata de uno de los dos supermercados que Mercadona gestiona en la capital arousana. Tal vez por poco tiempo. El grupo valenciano trabaja en la implantación de una gran tienda en la avenida Valle-Inclán, a un paso del parque Bermejo Valdés, el antiguo Castriño. Si se confirma su intención de trasladar allí el conjunto de su actividad, la zona norte de la ciudad perderá su principal enclave comercial. Entre el Gadis que funciona en la plaza de A Constitución y el Mercamás que abre toda la semana, domingos por la mañana incluidos, en Carril, no habrá otro lugar en el que sus habitantes puedan hacer la compra.

Dejando la hostelería al margen, en el norte de Vilagarcía se distribuyen 41 negocios, la mayor parte de los cuales abren sus puertas en ambos márgenes de la avenida Rosalía de Castro. Cualquier cliente encontrará, a lo largo de sus dos kilómetros, dos fruterías, tres clínicas dentales, cinco panaderías, tres talleres, una tienda de electrodomésticos y otra de baños, una floristería, un establecimiento de informática, un par de fruterías, tres mueblerías, una clínica de fisioterapia, un estudio de arte, una costurera, una gestoría, una aseguradora, una tienda de chucherías, un quiosco-librería y una papelería, un centro de creatividad, dos peluquerías, una pescadería, una farmacia, una ferretería y una tienda de congelados, entre otros. El listado es largo, pero, como se puede comprobar, la presencia del sector de la alimentación no se caracteriza, precisamente, por su abundancia.

Todo lo contrario sucede con el número de locales de hostelería, que se aproxima bastante a la cifra anterior. Entre Carril y A Constitución pueden rastrearse 33 bares, cafeterías y restaurantes, entre los que se incluyen dos hoteles y otros dos establecimientos con fonda. En Bamio funcionan, además de cinco bares, una farmacia, el único cámping de la ciudad y una gasolinera. El norte, ya lo ven, es distinto.

Seis mil habitantes, con tirón turístico y la segunda mayor renta de la ciudad

 s. gonzález

Al menos sobre el papel, sorprende la anemia comercial que sobrevuela el norte de Vilagarcía. Aunque con grandes diferencias en función de lugares y parroquias, entre Bamio y la estación de ferrocarril habitan alrededor de seis mil personas, tal y como señala el padrón municipal. Más o menos, la sexta parte de la población de la capital arousana. Los márgenes de la avenida de Rosalía de Castro y el núcleo de Carril son áreas densamente pobladas, pero Trabanca-Sardiñeira o Guillán no son despreciables, como tampoco lo es Bamio. Paradójicamente, este es el principal foco de atracción turística de la ciudad, mecido por la presencia de fondas y hoteles y la playa de A Concha-Compostela. El lugar en el que más se cotizan los florecientes alquileres estivales, cada vez más cotizados. Por lo visto, esta gente no necesita demasiado hacer la compra.

 En realidad, tampoco hace falta recurrir al incremento demográfico estacional que el verano trae consigo para constatar el interés asociado a esta zona de la ciudad. No es el centro de Vilagarcía, donde un puñado de calles muestran la mayor renta de toda la comarca de O Salnés, con 10.060 euros por persona y año. Pero tampoco está mal. De hecho, por lo que respecta al nivel de vida de los vilagarcianos, esta es la segunda franja del municipio que dispone de una mayor renta: 9.929 euros, que en Bamio son 9.791. Mientras en Guillán y Trabanca-Sardiñeira se quedan en 9.389 euros por persona.

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