Durán conduce a la Mancomunidade do Salnés a un paso de la ruptura

Su indigestión ante la caída de la presidencia arrastra al PP y sume a la entidad comarcal en la deriva de una guerra partidista


vilagarcía / la voz

Nadie le negará a Gonzalo Durán su trabajo de promoción turística de O Salnés, con aciertos como las rutas que ha puesto en marcha y la proyección de la comarca en interesantes caladeros como el ruso o el chino. Tampoco su dominio indiscutible en Vilanova. Uno podrá estar de acuerdo o no con su particular manera de hacer las cosas, pero el hecho de que sus vecinos lo elijan una y otra vez desde hace 24 años quiere decir, ni más ni menos, que están contentos con su gestión. No puede afirmarse lo mismo de sus intentos por extender su influencia política más allá del cinturón municipal, que en algún momento pudieron parecer hábiles pero en los últimos meses se han revelado catastróficos. Hasta el punto de situar a la mancomunidad -que preside en funciones desde hace cuatro años, con lo que debe de haber batido ya un par de récords del ramo- a un solo paso de la ruptura.

A Durán, la inminente pérdida de la presidencia, que salvó con las pinzas de los independientes en el 2015, le ha sentado peor que una ración de callos de San Amaro en pleno ardor de estómago. Los platos rotos de su indigestión los está pagando, en primer lugar, el alcalde de Meaño, Carlos Viéitez, a quien él mismo llevó de la mano para acabar llamándole de todo menos bonito. Pocas dudas caben acerca de la intención inicial del Partido Popular, que consistía en pasar de puntillas sobre la controvertida votación que otorgó al PSOE un vocal en la mancomunidad por el pequeño municipio arousano. La airada reacción del regidor vilanovés lo hizo imposible y forzó a la dirección provincial a poner en marcha el mecanismo de expulsión de Viéitez, que su comisión de derechos y garantías acaba de ejecutar.

Aquí viene la segunda víctima de todo este asunto: la propia formación conservadora, obligada a torear con un cúmulo de contradicciones que no caben en el burladero. A saber. Se acusa a Viéitez de transfuguismo, pero lo que la gaviota hace es fichar a un independiente de Sanxenxo, concejal hasta anteayer, para reconducir su siglas en Meaño. Se acusa al regidor meañés de privar al partido de su última opción para seguir presidiendo la mancomunidad, pero lo que se consigue con su expulsión es precisamente eso, dejar al PP sin otro representante y cerrarle definitivamente cualquier puerta. Se habla de falta de responsabilidad y de deslealtad, pero se mantiene al ente comarcal sin constituir, sin presupuestos y sin definir proyectos que urgen, como la preparación de Fitur. Por cierto, la Vicepresidencia de la Xunta, que tutela este tipo de entidades, algo debería ir diciendo ya.

Llegamos, así, a la tercera pata del taburete de damnificados. Nacida en 1986, de la mano de Vilanova, Cambados y O Grove, la Mancomunidade do Salnés siempre había tratado de sobreponerse a las diferencias partidistas para buscar un beneficio conjunto. La cerrazón de Durán a convocar el pleno dinamita este espíritu. Ni siquiera ha tomado la democrática precaución de reunir a su comité ejecutivo -formado por los nueve alcaldes, composición que ningún recurso judicial va a alterar- para que fuese este órgano, y no un señor en funciones, el que dijese la última palabra. Como en el anuncio aquel: un, dos, tres, picadora Mulinex.

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