Las ocho dimensiones de una gran familia y de sus grandes amigos

La asociación, dedicada a mejorar la calidad de vida de personas con autismo, celebra con una gala sus tres decenios


vilagarcía / la voz

Es cierto: un cumpleaños no es más que una fecha en el calendario. Es una convención que nos permite cuantificar el paso del tiempo sobre todos nosotros, hacer un alto en el camino y ver todo lo que hemos andado, todo lo que aún queda por andar. Un cumpleaños puede no ser gran cosa para gente que tiene cada día de su vida lleno de contenido. Pero puede ser, también, la ocasión perfecta para disfrutar de la familia, de los amigos, de la gente que siempre está ahí. Así es como ha querido vivir la Asociación Autismo Basta su treinta aniversario. Consigo mismos y con los que nunca fallan. Y, también, con todas aquellas personas que quieran, mañana, acercarse al Salón García (Vilagarcía, 17 horas) para festejar que este grupo ya lleva treinta años imaginando futuros, y que cada día que pasa los imaginan mejor.

Bata lleva tres decenios trabajando para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y de sus familias, tantas veces perdidas y sin saber qué hacer. En estos momentos, de una u otra manera prestan atención a unos doscientos usuarios. Doscientas personas a las que ayudan a explorar todas y cada una de las ocho dimensiones que, sumadas, proporcionan una vida feliz. Y es que el denominador común de todos los futuros que imagina Bata para todos los miembros de su familia es ese: la felicidad.

¿Cómo se consigue esta? Tomen nota, porque el camino es el mismo para todo el mundo. La receta se compone de bienestar emocional, buenas relaciones interpersonales, el bienestar material, el desarrollo personal, el bienestar físico, la auto determinación, los derechos y la inclusión social. Bata trabaja estos ocho aspectos sin pausa. Sus usuarios aprenden inglés, hacen pádel surf, participan en fiestas, presumen de corte de pelo, hacen senderismo, trabajan fuera de casa, trabajan cuidando su piso para que esté «limpio y bonito», e incluso pelean por sus derechos.

Y mañana sábado, preparados para la ocasión, compartirán un rato de ocio y celebración con los más de sesenta profesionales que «fan que a maquinaria funcione», según Mario Trigo, el presidente de Bata. Con sus familias. Y con los amigos de una asociación que se gana el aprecio de cualquiera que eche un vistazo a su extensa labor. Porque Bata no solo ha conquistado a Sergio Álvarez, el portero del Celta, o a los jugadores del Obradorio, que celebraron el Día Mundial del Autismo con ellos. Bata ha conquistado a científicos del prestigio y el talento de Ángel Carracedo y Luis Simarro, «auténticos amigos», dijo ayer Mónica Santos, que acudirán a la gala de mañana. En ella participará Nós, una agrupación de música y baile tradicional de la que forman parte varios usuarios de Bata, que participan en romerías y ruadas. Algunos lo hacen sin necesidad de apoyo, otros contando con la ayuda imprescindible de alguien próximo. Así, apoyándose en su madre, hablará una de las usuarias de Bata que se subirán mañana al escenario del Salón García para celebrar el futuro.

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