Las obras obligan a cortar el tráfico en las calles Pontevedra y Ourense

Las restricciones comenzaron esta semana y se prolongarán hasta final de año


cambados / la voz

Esta semana empezó a ejecutarse el proyecto de urbanización de las calles Pontevedra y Ourense (Cambados), incluidas en el Plan Concellos 2017 de la Diputación de Pontevedra. La inversión deberá estar justificada antes de finalizar el año y no debería haber problema para cumplir estos plazos teniendo en cuenta que las empresas constructoras, dos, se han comprometido a acortar los tiempos de ejecución, según informa el concejal de Obras, Samuel Lago.

Los trabajos comenzaron por la calle Pontevedra y proseguirán antes de un mes por la Rúa Ourense, llegando a coincidir en el tiempo. Ambas carreteras se cortarán al tráfico -la de Pontevedra ya lo está-, lo que obligará a los conductores a recurrir a la avenida de Vilariño y Rúa Nova en busca de itinerarios alternativos.

Este proyecto no solo afecta al tráfico, también se pierden plazas de aparcamiento, y en este caso con carácter definitivo. La urbanización implica una ampliación de las aceras, lo cual hace imposible mantener los estacionamientos actuales. En el caso de la calle Pontevedra, sí se respetará el espacio reservado para carga y descarga, a petición de la asociación de comerciantes, pero en la calle Ourense se eliminará.

Las empresas constructoras tratarán de conciliar las obras con las necesidades de los usuarios de los garajes que hay en estas calles, aunque no siempre será posible, y se instalará una rampa para facilitar el paso a una persona con movilidad reducida, según informa Lago.

Una vez concluyan los trabajos, en enero del 2020, se retomará la regulación actual, esto es, la calle Ourense será de sentido único en dirección bajada hacia la plaza del Concello y Pontevedra se mantendrá también de sentido único de subida hacia San Francisco. No obstante, no se descartan cambios en el futuro próximo.

Sin espacio para los autobuses

El Concello está inmerso en la redacción de un plan de movilidad que, posiblemente, implicará reformas en el mapa viario del centro urbano. De peatonalizaciones para esta zona no se habla todavía, pero sí de restringir el tráfico pesado, en concreto de los autobuses que se desplazan a los hoteles situados detrás de la iglesias parroquial. La construcción de las nuevas aceras ha achicado el cruce entre las calles San Francisco y Pondal, lo cual complica la circulación en este tramo. La propuesta que maneja el Concello pasa por desviar los autocares por la Rúa Nova para evitar atascos y situaciones de peligro.

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