El amanecer de una nueva y prometedora era en Monte da Vila

Con solo cinco hombres acompañándolo en el regreso a Autonómica, el Rasoeiro inicia la Liga plagado de juventud, y un cambio radical de filosofía


El portero Adri Fernández, los laterales Borja, Omar y Billo, y el pivote Aarón. Ellos cinco son todo lo que queda del Rasoeiro 2018/19, el que la pasada primavera cerraba el ciclo deportivo de mayor calado en la historia del club grovense, despidiendo su primer paso por categoría nacional. Los cinco serán, afirmaba ayer su nuevo entrenador, Pablo Filgueira, «los que en principio van a marcar el nivel del equipo» en su regreso a Primera Autonómica tras tres campañas en Primera Nacional, si bien la prioridad del club, dice, es asentar las bases para una transformación radical del buque insignia del Rasoeiro a medio plazo.

«El equipo ha cambiado». Y aunque no utiliza la palabra, escuchando la descripción del que también es coordinador de la base del Rasoeiro, de forma radical. «Había jugadores que por situaciones laborales o familiares querían haberlo dejado antes, pero que se sentían obligados a continuar por la falta de relevo generacional, temiendo que con su marcha el equipo descendiese. Con el descenso, se sintieron liberados», explica Pablo. Y así, entre la alrededor de una decena de bajas registradas en verano en las filas mecas, se cuentan la de tres ilustres jugadores locales cercanos a los 40, y con tanto impacto en el juego del equipo como los laterales Álvaro Moto y Bruno, y el central Martín.

Con todo, resalta Filgueira, se mantuviera o no el Rasu en Primera Nacional, «el cambio ya estaba decidido». El generacional, y el de planteamiento filosófico de Rasoeiro, adelantado ya al final de la pasada temporada por su antecesor el frente del conjunto sénior, Kito Parada, cuyo adiós al banquillo tras haber sido el gran estratega del histórico ascenso a categoría estatal abrió el camino a lo que ha venido después.

Así, Pablo Filgueira relega esta temporada el rendimiento clasificatorio por detrás del éxito en el cambio y consolidación de un nuevo modelo de equipo muy diferente, apunta, al de los últimos años: «Jugar rápido, con una defensa presionante, el contraataque como arma principal, y una disciplina que lo envuelva todo, con puntualidad en los entrenamientos, y avisos cuando se vaya a faltar a ellos». El sábado, desde las 17 horas en el Pabellón Novo Monte da Vila, tocará comenzar la nueva andaina con el debut liguero ante el Pontedeume.

Para suplir las numerosas bajas se han incorporado siete balonmanistas séniores. Dos recién salidos de la etapa juvenil del club, Alan (extremo derecho) y Brais Míguez (central), tres exjugadores del Rasoeiro alejados varios años del equipo, Brais Sete (extremo izquierdo, 28 años de edad), Juanca (extremo, 22) y Miguel (primera línea, 23); y los fichajes de Anxo Vidal (central procedente del Teucro B) y Pedro Tabuyo (extremo incorporado del Octavio), ambos de 24 años y formados en la base del Bueu. Junto a ellos, cinco balonmanistas del equipo juvenil del club trabajarán en la dinámica del sénior.

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