El corte de la autovía deja conductores despistados y mucho tráfico en Mosteiro

Las obras obligaron a desviar la circulación por la PO-300 y hoy está previsto retomar la normalidad

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Obras de asfaltado en la autovía do Salnés La parroquia de Mosteiro sufrió más tráfico del habitual por los desvíos

cambados / la voz

Los vecinos de Mosteiro (Meis) se encontraron ayer con una estampa que hacía más de dos décadas que no veían en la carretera PO-300 a su paso por el pueblo: coches y coches a todas horas, camiones incluidos. El motivo fue el corte de la Autovía do Salnés a la altura de Curro, que se realizó como consecuencia de las obras de reparación del firme que se llevan a cabo en la vía. Los trabajos, que afectaron a un tramo de unos siete kilómetros, se agilizaron al máximo posible para poder finalizarlos antes de terminar la jornada. La Consellería de Infraestruturas mantenía ayer la previsión de reabrir esta mañana la autovía al tráfico.

Entre tanto, ayer fue un día complicado para circular por Mosteiro. Los miles de coches que utilizan la autovía a diario para dirigirse a Cambados, Sanxenxo y O Grove tuvieron que desviarse por una carretera que atraviesa núcleos urbanos y que, por tanto, tiene tramos de limitación máxima de 50 kilómetros /hora.

La Xunta había anunciado a través de los medios de comunicación el corte en la autovía, pero para la mayoría de los conductores que procedían de la autopista o de la PO-531 desde Pontevedra fue toda una sorpresa encontrarse a la altura de la rotonda de Curro con el acceso cortado.

La constructora tomó las medidas oportunas para señalizar el desvío y colocó señales en la PO-300 para indicar la dirección que los vehículos debían seguir hasta poder entroncar de nuevo con la autovía, en Ribadumia. Pero, pese a todo, hubo confusiones, especialmente entre aquellos que no conocen bien el entramado vial de la comarca, como es el caso de los turistas.

El punto más caótico estuvo en la rotonda próxima al consistorio de Meis, en Mosteiro, porque muchos conductores, en vez de seguir camino hacia Lois y Leiro, se guiaron por la indicaciones fijas que dirigen a la autovía a través del Campo da Feira, obviando la señalización provisional que les indicaba la alternativa. «Estamos perdidos, no sabemos llegar a O Grove», se lamentaba un turista que se encontraba dando rodeos por la plaza sin rumbo fijo.

Si hubiera acertado con la señalización habría desembocado, a la primera, en la rotonda de Os Castaños (Ribadumia), el punto establecido para incorporarse a la autovía, dirección Sanxenxo. Otros conductores más duchos en el mapa vial de O Salnés atajaron por la carretera de San Martiño y otras vías secundarias.

A finales de octubre será necesario volver a cortar la autovía en este tramo para ejecutar las obras en los carriles del sentido contrario, en dirección a Pontevedra. Será pasada la Festa do Marisco de O Grove con el fin de minimizar las molestias. Hasta entonces, continuarán los trabajos en la calzada, pero en este caso serán compatibles con la circulación mediante cortes de carriles alternos y habilitación de nuevos accesos.

En noviembre ya debería estar concluido esta importante intervención sobre el pavimento, que tiene un presupuesto de 5,1 millones de euros.

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