El enlace de la autovía con O Grove es el vial más saturado en agosto

El tramo de dos carriles que desemboca en A Lanzada roza los 20.000 vehículos diarios


vilagarcía / la voz

El concepto de saturación, aplicado a una carretera, no es sencillo de precisar. Factores como la intensidad media del tráfico aportan, obviamente, un dato objetivo a la hora de calibrar el uso que registra el vial en cuestión. Pero no es lo mismo que la infraestructura disponga de dos carriles que de cuatro, ni tampoco que sea un vial con accesos limitados en lugar de una avenida urbana plagada de cruces. Teniendo estas y otras consideraciones en cuenta, pocas dudas pueden persistir sobre cuál es la carretera de la comarca que peor lleva el transcurso del mes de agosto. Se trata del tramo de dos carriles que da continuidad a la Autovía do Salnés, una vez alcanzado Sanxenxo, para desembocar en A Lanzada. Esta castigada vía no solo registra 19.270 desplazamientos cada día; aporta, además, argumentos a quienes defienden que esta especie de estrecha conclusión de la arteria que debería articular las comunicaciones por tierra en Arousa tendría que haber sido desdoblada desde un principio, a riesgo de padecer el problema coronario que O Grove sufre, sin remisión, con la llegada del verano.

Cierto es que el vial que registra un mayor tráfico es la propia autovía, en sus diferentes tramos. El último de ellos, que une Nantes con Sanxenxo, muestra un promedio de 31.675 vehículos diarios. Así que no es difícil hacer un cálculo que demuestre que la mayoría de estos desplazamientos tienen A Lanzada, y no Sanxenxo, como destino o punto de partida. En Sanxenxo se quedan 12.405 vehículos frente a esos 19.270 que prosiguen a O Grove. Es cuestión de restar.

José Cacabelos, el alcalde meco, lleva tiempo insistiendo en un desdoblamiento que considera crucial para los intereses de su municipio. Los datos enunciados proceden de la última memoria de tráfico publicada por la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade. Así que, de alguna forma, los propios estudios de la Xunta dan la razón al regidor socialista, que continúa esperando argumentos y soluciones desde San Caetano.

Lo que sucede a continuación, en el istmo de A Lanzada, no hace sino confirmar la condición de O Grove como principal polo de los desplazamientos por carretera, por encima incluso de Sanxenxo: 20.321 vehículos recorren cada día de agosto sus cuatro carriles. No constituye ninguna sorpresa comprobar que uno y otro duplican este mes sus respectivas medias anuales de tráfico.

Una conclusión similar puede extraerse sobre el puente de A Illa, aunque, en su caso, hablar de desdoblamiento se antoja una quimera. Poca solución hay para los 13.270 desplazamientos que cada día de agosto soportan sus dos kilómetros de longitud. Únicamente el desarrollo de un sistema de transporte colectivo verdaderamente eficaz que, al menos en verano, ofreciese una comunicación efectiva entre el municipio isleño y el resto de la comarca. Que conste que el empeño no es fácil, pero tampoco parece que el nuevo plan en marcha ofrezca demasiadas esperanzas en este sentido. Una referencia, por último, para Rosalía de Castro, en Vilagarcía, a la que el relativo gatillazo de la variante difícilmente aligerará de sus 11.091 vehículos de agosto.

El puente de A Illa y la avenida Rosalía de Castro, en Vilagarcía, son otros focos de atascos

Un aparcamiento disuasorio y bicicletas eléctricas para calmar el tráfico en A Illa

El alcalde de A Illa, el socialista Carlos Iglesias, reconoce que los problemas de tráfico del puente tendrán difícil solución. Así que su equipo se ha aplicado a tratar de intervenir sobre el tráfico interno. Gracias a una subvención de fondos europeos, el Concello está a punto de concluir la redacción de la primera fase de un plan de movilidad urbana cuyo objetivo es, precisamente, reducir la presencia de automóviles, ofrecer alternativas y mejorar la comodidad de sus vecinos, en primer lugar, y de sus muchos visitantes, a continuación.

Iglesias explica que este tramo inicial se levanta sobre dos pies: la creación de un aparcamiento disuasorio dotado de 875 plazas en el entorno de O Bao, justo el punto en el que desemboca el puente, y la instalación de varias estaciones de bicicletas eléctricas, que faciliten los desplazamientos por el interior del municipio sin necesidad de seguir al volante. «A nosa intención é levar acabo, tamén, unha reordenación do tráfico que aporte unha meirande comodidade aos veciños que habitan no casco urbano», explica el regidor isleño.

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