«La sociedad gallega ha arrinconado a los narcos»

Denuncia y prevención; esos son los pilares de una entidad que lleva 25 años de lucha contra las drogas


vilagarcía / la voz

A los escritores no les gustan los malos que son muy malos, ni los buenos que son muy buenos. A los escritores les gustan los personajes que se mueven en las gamas de los grises, de las luces y las sombras. La realidad, tienen razón, está llena de matices. Pero también hay verdades rotundas. Verdades que son tan duras, que para referirse a ellas hay que utilizar palabras contundentes. El presidente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico, Manuel Cachaldora, las emplea cuando se refiere a los narcotraficantes como «inimigos da saúde que matan xente». Sin ambages. Sin eufemismos. La realidad, a veces, debe escribirse en blanco y negro. Y eso es lo que, desde hace 25 años, intentan hacer los integrantes de una fundación de la que es gerente Fernando Alonso.

«Nacimos como una plataforma en el año 1994, así que estamos celebrando nuestros 25 años de historia», relata Alonso. El colectivo articulaba la «respuesta social y civil a un problema que sufríamos de forma descarnada en la comarca de O Salnés pero que padecía, en general, toda Galicia». En aquellos años duros, la droga se había convertido en una epidemia de la que nadie se libraba. Llegaba a las calles de las ciudades y de los barrios de la mano de hombres que acabarían haciéndose famosos, convertidos en protagonistas de mitos y leyendas varias. Capos que iniciaron su camino «amparados por el parapeto del contrabando del tabaco, que era algo socialmente muy justificado», pero a los que se les acabó cayendo la careta. «Enfrentarse a ellos en aquellos momentos y arrancarles la máscara era algo que requería cierta valentía. Pero había hombres y mujeres dispuestos a hacerlo, y lo hicieron», relata Alonso. A la luz de sus crímenes, el rostro amable «de quienes pretendían ser mecenas porque apadrinaban clubes de fútbol» aparecían desfigurados por la mugre del negocio que los hacía ricos. Y la sociedad, empachada de hijos muertos, no pudo mirar hacia otro lado. «Se acabó con aquella sensación de impunidad con la que operaban, organizando los desembarcos en restaurantes, tan tranquilos a plena luz del día. Ahora, los narcos están al margen no solo de la ley, sino también de la sociedad, que los ha arrinconado, que los ha marcado como lo que son: delincuentes, criminales, traficantes de veneno».

Fernando Alonso habla desde la sede de la Fundación Galega contra o Narcotráfico, que tiene su sede en la plaza de Galicia, en el corazón de Vilagarcía. A tan solo unos metros, el lunes, la Guardia Civil desplegaba un amplio operativo que se saldó con la detención de diez personas a las que se vincula con el tráfico de cocaína y marihuana.

El largo camino

Y es que, aunque las cosas han cambiado mucho, sigue quedando por delante un largo camino. «Hay mucho por hacer, y es algo que tenemos que hacer entre todos», señala Fernando Alonso. Él celebra todos los golpes que las fuerzas del orden asestan a quienes se dedican a traficar con la muerte. Y, desde la Fundación, intentan poner su grano de arena para crear un contexto en el que los narcos se sientan incómodos, a contragusto; donde no tengan razón de ser.

De ahí, el empeño de la Fundación Galega Contra o Narcotráfico en desplegar en cualquier rincón de Galicia campañas de prevención y de sensibilización social contra el consumo de drogas. Esas acciones forman, junto con las iniciativas para prestar ayuda a quienes han caído en las redes de las drogas, una de las bases de la organización. La otra se asienta en el terreno de la ley. Y es que, al fin y al cabo, nació esta organización como reacción a la sentencia del Caso Nécora. Una sentencia que supo a poco a todas aquellas personas que se habían implicado en la lucha contra las redes del tráfico de estupefacientes.

Es en esa esfera en la que se asienta el servicio de gestión de bienes decomisados a los narcotraficantes. Un servicio gestionado por la Fundación, en colaboración con el Colegio de Procuradores de A Coruña, que pretende ser una herramienta útil para devolver a la sociedad aunque solo sea una mínima parte de lo que los narcos le quitan. Desde que entró en funcionamiento en 2016, gracias a este mecanismo se han recuperado 157.244 euros procedentes de la subasta de vehículos y otros bienes decomisados en distintas operaciones. Pero el dinero no es lo más importante. Lo fundamental es demostrar, a quien quiera mirar a los ojos a la realidad, que ser narco no es rentable. Que la impunidad se ha terminado, y que quien la hace, lo paga con los bienes que ha obtenido a cuenta de la desgracia ajena.

De esa forma, la Fundación sigue avanzando en un campo de batalla lleno de víctimas, de verdugos y también, de valientes. Esos que tanta falta hacen.

157.244 €

Servicio de gestión de bienes incautados al narcotráfico

Se puso en marcha en 2016 y ha permitido recaudar este dinero gracias a la subasta de 23 vehículos.

68

Total de bienes gestionados

Proceden de unidades judiciales de Vilagarcía, Vigo, Cangas, Porriño, Lugo, A Coruña, Santiago, Ourense, Betanzos, Madrid o Cataluña.

24

Peticiones para uso social

Muchas entidades se interesan por acceder a vehículos u ordenadores para sus actividades

El colectivo fue «una respuesta social y civil» a un problema que se cobraba vidas

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