Vilagarcía pierde la oportunidad de recibir la visita del Rainbow Warrior

El Puerto no autoriza el programa de actividades del buque insignia de Greenpeace

El Rainbow Warrior, en una imagen de archivo
El Rainbow Warrior, en una imagen de archivo

vilagarcía / la voz

Diecinueve años después de la campaña contra la importación de madera tropical ilegal que trajo al MV Greenpeace a la ría de Arousa, la principal de las organizaciones ecologistas que funcionan en el planeta estaba a punto de regresar a Vilagarcía. Lo habría hecho a través de su buque insignia, el Rainbow Warrior III, que anunciaba su llegada a la capital arousana el miércoles para permanecer en ella hasta el martes siguiente. Es, nuevamente, una acción de concienciación la que habría motivado esta visita. Concretamente, la lucha contra el cambio climático. La iniciativa, sin embargo, cayó en saco roto. La Autoridad Portuaria aseguró que las actividades que propone Greenpeace no están autorizadas y que no son factibles por motivos de seguridad.

En realidad, la intención inicial de Greenpeace era recalar en Vigo tras haber tocado ya los puertos de Barcelona y Málaga. Sin embargo, la organización se planteó un cambio radical de planes ante «la hostilidad explícita y absolutamente desproporcionada del presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Enrique López Veiga». No es que López Veiga les negase el amarre, ya que no puede hacerlo. Pero la oenegé denuncia que la ubicación concedida hubiese imposibilitado la realización del amplio programa de actividades que conlleva su visita, al margen de lamentar las «agresivas declaraciones del responsable portuario». Ciertamente, la relación del político popular con Greenpeace puede merecer cualquier calificativo menos el de cordial. Él mismo no dudó ayer en celebrar la anulación de la escala, después de verter, a lo largo de las últimas semanas, numerosas críticas contra los ecologistas, a los que acusa de actos de vandalismo y de «denigrar la imagen de los pescadores gallegos».

El desencuentro se remonta, como mínimo, a la nefasta gestión del Prestige, en un momento en el que López Veiga desempeñaba el cargo de conselleiro de Pesca. El caso es que Greenpeace culpa al presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, que rechazó reunirse con los representantes de la oenegé, de que «la ciudadanía viguesa no pueda recibir al Rainbow Warrior en su ciudad, como miles de personas habrían deseado».

El buen trato de las autoridades

Todo lo contrario sostiene la organización ecologista con respecto a las autoridades de Vilagarcía, que, en su opinión, habían mostrado una actitud entusiasta ante su visita, facilitando la realización de las actividades programadas e ideando un horario amplio para hacer posible una mayor afluencia de gente. Quedaba por solucionar la cuestión del calado y el muelle en concreto en el que atracaría el buque. Pero, por lo visto, los problemas iban más allá de este punto. El equipo de Sagrario Franco afirma que el único lugar en el que el programa podría llevarse a cabo es el muelle de Pasajeros, cuyo calado es insuficiente. Además de lamentar que los ecologistas «se hayan adelantado a los procedimientos y permisos» con su anuncio, el Puerto explica que, tras la consulta telefónica de la oenegé, su compromiso era estudiar una alternativa, que finalmente se desechó «por razones de seguridad».

Una semana de visitas abiertas y un concierto de Uxía y De Pedro que ya no se harán

La llegada del Rainbow Warrior hubiese supuesto para Vilagarcía una excelente noticia. No solo por su condición de símbolo del ecologismo y la defensa del medio ambiente, sino también por el programa de actividades que el buque de Greenpeace siempre trae aparejado. La oenegé había diseñado cuatro jornadas de puertas abiertas que se iban a desarrollar entre el jueves y el domingo. Salvo este último día, en el que el acceso de la ciudadanía se hubiese realizado únicamente en horario de mañana, el resto se llevarían a cabo entre las diez de la mañana y la una de la tarde, y entre las seis y las ocho y media de la tarde.

El viernes, entre las once y la una y media, Greenpeace proponía, por ejemplo, un taller y una mesa redonda en torno a iniciativas de energía ciudadana bajo el lema Cambia la energía, no el clima. Se trataba de una sesión abierta al público, cuyo único requisito consistía en inscribirse previamente y se ha desarrollado ya en Barcelona y Málaga, entre otros puertos europeos.

Otro de los puntos fuertes del programa era el concierto previsto para el domingo a bordo del Rainbow Warrior. Habían confirmad su presencia Uxía, De Pedro y Maika Makovski. Desde que tuvo conocimiento de la intención de Greenpeace, el gobierno local de Vilagarcía emprendió todas las gestiones que estaban en su mano para facilitar la llegada del emblema de Greenpeace. La última palabra, no obstante, corresponde en buena lógica a la Autoridad Portuaria, que insiste en que el problema no es el atraque del buque en sí, sino las actividades abiertas al público.

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