VILAGARCÍA / la voz

Hablar de trenes en Vilagarcía es hablar en serio. La inauguración de la primera línea de Galicia, que unía Cornes y Carril, en 1873. Su prolongación hasta Pontevedra, en 1899. El convoy cargado de ganado que descarriló en los años 40 y arrojó al mar a un buen puñado. La inauguración de la estación actual, en 1956. La recuperación del tramo inicial de las vías portuarias, en 1997. Sus obras de extensión hasta Ferrazo, concluidas en el 2016. Y el 14 de junio de 2019, que figura ya en la larga colección de muescas ferroviarias que atesora la capital arousana. Boluda fletó una composición de quince contenedores, que entró en la historia de la ciudad y de su puerto a velocidad de paso humano, unos cinco kilómetros por hora, y tardó 19 minutos en completar los 1.300 metros que separan O Ramal del acceso al recinto de actividad, junto al depósito de agua.

Quienes pudieron, y fueron bastantes, se arremolinaron por la mañana en las aceras del parque Miguel Hernández, en el cruce de O Ramal, el punto más delicado del recorrido, en el parque de O Cavadelo y, general, en cualquier lugar que ofreciese una buena vista sobre el mastodóntico ferrocarril. No alcanzó los 450 metros que en un principio estaban sobre la mesa, por la sencilla razón de que varios contenedores vacíos, que inicialmente iban a viajar hasta Ferrazo, al final fueron descartados. Pero es difícil que alguien se sintiese defraudado. «Cuando era pequeño recuerdo ya ver el tren al puerto», rememoraba un veterano ojeador mientras seguía el perezoso caminar de la locomotora. «Tampoco fue para tanto, no ha pasado nada», le respondía su compañero de tertulia. Por no faltar, ni siquiera faltaron aplausos. Vilagarcía, queda claro, sabe cómo recibir las novedades.

Los temores de este hombre, que apuntaban a la interferencia del convoy con la circulación de vehículos, se esfumaron en los tres minutos y medio que el tren empleó en cruzar O Ramal, cuyo cierre al tráfico fue solo parcial. La sucesión de tres rotondas obliga a secar el trazado que componen Rivero de Aguilar, O Centenario y la avenida Valle-Inclán, en sus dos carriles más próximos al mar, que se fueron abriendo por tramos a medida que los contenedores se iban deslizando sobre los raíles.

Rostros de satisfacción entre los responsables de Boluda, el operador multinacional que ha conseguido embarcar hacia Canarias un tren de mercancías procedente de Madrid. El reconocimiento de la presidenta de la Autoridad Portuaria, Sagrario Franco, a su personal y a la colaboración de la Policía Local en este empeño. Y en el horizonte, la posibilidad de esto se repita a menudo y la naviera consolide un tren de frecuencia semanal.

El ferrocarril empleó 19 minutos en recorrer la distancia que separa O Ramal de Ferrazo

La conclusión a veinte años de gestiones y una inversión de 7,3 millones de euros

Desde que, en 1997, José Luis Rivera Mallo recuperó los viejos raíles del muelle de O Ramal, todos los presidentes de la Autoridad Portuaria han trabajado, en mayor o menor medida, en la posibilidad que ayer se materializó. Desde Manuel Bouzas y Benito González Aller a Javier Puertas, pasando por Jesús Paz y Javier Gago. Pero es bajo el mandato de Sagrario Franco cuando el nuevo trazado se extiende hasta la terminal de contenedores de Ferrazo, gracias a una obra en dos fases en las que la institución ha invertido 7,3 millones de euros.

La perspectiva de Boluda pasa por consolidar esta línea abierta con Madrid y atraer nuevos tráficos del entorno de Castilla-León. El tren, aplicado al tráfico de mercancías, necesita largas distancias para ser rentable. Su crecimiento, Renfe y los buques marcarán su frecuencia.

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Vilagarcía recupera el tren portuario con un envío de Madrid a Canarias