«La gente no sabe el daño que puede hacer cuando avisa de nuestra presencia»

El factor sorpresa es fundamental para que un operativo de tráfico dé los resultados deseados


a illa / la voz

El lugar elegido es la entrada a A Illa de Arousa. Una de los escenarios habituales para este tipo de operativos. A la hora en la que se va a establecer, alrededor de las once de la mañana, el objetivo es controlar la entrada o salida de marisco furtivo y también el plan antiterrorista. «Un dispositivo con carácter preventivo», resume el teniente. Con todos los integrantes del operativo teniendo las cosas muy claras sobre cuál es la labor de cada cuál, parten los vehículos desde la casa cuartel de Cambados hacia el objetivo. Antes de comenzar toca reagruparse. Lo hacen siempre. En lugares en los que no sea fácil detectarlos porque el factor sorpresa es fundamental.

Con las nuevas tecnologías al rojo vivo, una vez que el dispositivo se ponga en marcha, en apenas un suspiro cientos de personas sabrán que está en marcha un control de la Guardia Civil. «Depende del número de vehículos que pasen, pero normalmente a los cinco minutos. Y hay que estar pendiente. La gente no se da cuenta del daño que hace. Tratan de evitar con esas publicaciones en los grupos de WhatsApp las multas de tráfico, pero no saben que, a lo mejor, ese dispositivo está porque se ha producido un secuestro, o un robo con violencia en un domicilio, y tratas de proceder a una detención. Si le tocara en la familia al que pone en el grupo de WhatsApp alguno de esos casos, igual cambiaría de opinión».

Una vez reunidos en el punto de encuentro, los vehículos se dirigen hacia el lugar elegido para el dispositivo. Un primer vehículo es el que coloca la señal que advierte del control de la Guardia Civil. A partir de ahí, y a toda velocidad, se sitúan unos pivotes para establecer un carril de desaceleración. Dos agentes se sitúan al frente. Uno es el que va haciendo un primer filtro para decidir qué vehículos merecen ser parados y cuáles no. El otro, a su lado, arma en mano. Impresiona la estampa.

La experiencia es un grado

La experiencia es un grado en estas lides. El agente que ejerce de primer filtro va avisando a sus compañeros. Comprueba si la pegatina de la ITV está en regla y, de paso, si el conductor o alguno de sus acompañantes es un viejo conocido. Los vehículos que deben hacerse a un lado son sometidos a un pequeño registro, somero en algún caso y más insistente en otros. La identificación de los ocupantes también es obligada en algunos casos.

Transcurridos unos 40 minutos desde que comenzó el dispositivo, el teniente decide que ha llegado el momento de recoger porque el efecto sorpresa, fundamental para que haya éxito en el operativo, se ha perdido. A la misma velocidad a la que se desplegaron los pivotes, regresan al maletero de los vehículos de la Guardia Civil, que estuvieron siempre perfectamente colocados por si había que echar mano de ellos. No hizo falta, afortunadamente.

La Voz de Galicia
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