Mal ambiente tras el reseteo radical de la etapa de Fole

La estrategia electoral y los resultados que la gaviota cosechó el 26M fueron sometidos anoche al escrutinio de la ejecutiva del Partido Popular de Vilagarcía


vilagarcía / la voz

La estrategia electoral y los resultados que la gaviota cosechó el 26M fueron sometidos anoche al escrutinio de la ejecutiva del Partido Popular de Vilagarcía. A nadie se le escapa que un ambiente nada agradable reina en la formación conservadora a raíz del encontronazo con las urnas con el que se saldó aquel domingo. Así que, un día después de que la cúpula provincial se reuniese en Pontevedra con el mismo cometido, ayer tocaba el turno del nivel inmediatamente inferior. De alguna forma, es el mensaje que Alberto Núñez Feijoo trasladó a sus compañeros en la capital del Lérez. Que cada agrupación se lo haga mirar.

En su primera reacción tras el revés electoral, el presidente local y candidato a la alcaldía, Alfonso González Gallego, reivindicó los votos de Ciudadanos y Vox como originarios de la casa común popular. Con eso y con todo, los números indican que el centro derecha jamás había alcanzado una representación tan escasa en Vilagarcía a lo largo de cuarenta años de elecciones municipales: los seis concejales que resultan de sumar los cinco ediles del PP y la solitaria acta que obtuvo Cs. El mínimo, hasta ahora, se situaba en siete ediles.

Pero hay un dato probablemente mucho más significativo para los populares vilagarcianos, que anoche salió a relucir en el análisis de la ejecutiva local. Sus siglas concentraron, el 26M, 4.170 votos, el 23,12 % de las papeletas emitidas. Se trata de un resultado que empeora el que el equipo de Tomás Fole firmó en su primera cita con las urnas, precipitada por el fallecimiento de Miguel Ángel González. Esto es así tanto en cifras absolutas, con quinientos sufragios menos, como en términos relativos, con una caída de un punto y medio en su porcentaje de respaldo.

Desde su llegada, la actual dirección ha prescindido por completo de la etapa que Fole y su gente protagonizaron y proporcionó al PP su segunda estadía en la alcaldía de la capital arousana tras los dos mandatos de Rivera. El reseteo llevó a los conservadores a retroceder 16 años a efectos electorales. Viajar en el tiempo nunca fue sencillo.

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