El vilaxoanés Diego Díaz bate su segundo récord mundial por un bien mayor

Firma una nueva marca haciendo el Camino de Santiago para colaborar con la asociación Nupa


vilagarcía / la voz

A mediados del pasado mes de octubre Diego Díaz Ramos compartía con Álex y Martín en Vilagarcía su primera gran gesta, vestida con traje deportivo y bombeada por un corazón solidario. El corazón que animó a un vilaxoanés de 47 años afincado en Alemania a enfrentarse, con éxito, al reto de batir el récord mundial cubriendo el Camino de Santiago en la modalidad de duatlón cross. En 8 días y 6 horas se marcó los tres tramos fijados por la International Outsports Union (IOSU), federación apegada a deportes extremos con su propio registro de marcas, en la modalidad de solo. Tras rebajar en 9 horas el anterior mejor registro corriendo los 150 kilómetros a pie entre Roncesvalles y Logroño, hacer 475 en bicicleta de montaña hasta O Cebreiro, y completar los 150 restantes hasta la Catedral de Santiago de nuevo pies en tierra, Diego Díaz, Teddy para los amigos, se reunió con dos de los niños por los que trabaja la asociación Nupa, que ayuda a familias de toda España con niños afectados por fallos intestinales durante sus estancias en el Hospital La Paz de Madrid. Entre ellos, el vilagarciano Álex, cuyo caso movió a Díaz a hacer lo que hizo tras descubrirlo a través de las redes sociales.

Con la misma motivación, la de visibilizar el trabajo de Nupa, Teddy Díaz partió el sábado 25 de mayo a las seis de la mañana de Roncesvalles con un nuevo reto. Batir el récord mundial de duatlón cross de la IOSU, solo que esta vez cubriendo el Camino de Santiago en la modalidad de equipo. Con el mismo número de kilómetros por delante, 775, pero con unos medios, y también tiempo, muy distintos, el de Vilaxoán lo volvió a hacer. Esta vez, superando el hito por tan solo 10 minutos, entrando en la Praza do Obradoiro compostelana el miércoles 29 de mayo tras 4 días, 14 horas y 50 minutos; esta vez acompañado de un equipo de apoyo con el que Teddy comparte su logro.

Si en octubre Diego Díaz hubo de acelerar el paso para recorrer en tiempo récord el Camino de Santiago solo, llevando su mochila, comida y demás logística sin posibilidad de ayuda externa alguna; esta vez el de Vilaxoán enfrentó su empresa, siempre solidaria antes que deportiva, pudiendo apoyarse en un par de colaboradores. «Decidí llevarme a las dos personas que mejor conozco por su profesionalidad», comenta ya de vuelta en Alemania el duatleta, que hasta 1996 había hecho ciclismo de montaña de competición, y que nunca abandonó la práctica deportiva, concentrada en los últimos años en el duatlón cross aficionado: «Me gusta la vida saludable, así como la buena alimentación, tanto para mí, como para los míos», comenta.

Otro vilagarciano de récord

El vilagarciano Fernando Castro Fontán y el pontevedrés Ricardo Escudero fueron los colaboradores de Díaz durante sus cuatro días contra el reloj. Del primero, Teddy apunta «ya habíamos hecho varias rutas juntos, y en temas de logística y atención al equipo creo que no hay nadie mejor. Y así lo ha demostrado». Del segundo, cuenta «ya nos conocíamos desde los 90, época dorada del ciclismo de montaña en España, en la que Ricardo ha sido siempre uno de los pilotos a batir. Un maestro de las zonas técnicas y un compañero de carrera más que motivador». Dos lugartenientes de primera que le permitieron despreocuparse de cualquier cosa que no fuese pensar en los 100 kilómetros de carrera a pie del primer tramo, los 575 en bicicleta de BTT, y el centenar último impulsado sin más mecánica que la del movimiento de sus piernas en contacto con el suelo. «Ni mochila pesada, ni pararme a buscar albergues, ni hacer la comida, ni reparar mi bicicleta». Y así volvió a imponerse en su lucha contra sí mismo; solo que esta vez liberado de alforjas, y apoyado en los estribos prestados por dos buenos amigos.

La ayuda de Aída García, el respaldo familiar, y la confianza en otra buena recaudación

Al igual que en octubre, y aún con la ayuda de sus dos amigos, Diego Díaz no lo tuvo fácil para poder alcanzar su segundo récord del mundo. Sus 100 primeros kilómetros de carrera a pie, entre Roncesvalles y Villamayor de Monjardín, estuvieron marcados por el viento, algo de lluvia, y el castigo de la subida al alto del Perdón. «Acabé muy tarde, y con la sensación de estar completamente vacío», recuerda el duatleta.

En bici, Teddy nos habla de «mucho dolor, mucho viento, muchos toboganes». Un castigo mitigado, resalta, por la motivación de Ricardo Escudero en carretera, llegando «con el tiempo muy justo y tarde a Sarria, y una sensación de agotamiento increible».

Ya en la reserva, y tras contar con Ricardo Escudero unos kilómetros a su par en el último segmento a pie, este último tiró de agenda, y contactó con la vilagarciana Aída García. La campeona del mundo del grupo de 45-49 años de duatlón esprint y triatlón cross se sumó en los últimos kilómetros a Santiago. «La intención de mi equipo era ponerme de nuevo en activo», explica Teddy.

Y lo logró. Haciendo buena la semana de vacaciones con la que la empresa para la que trabaja quiso contribuir, de nuevo, al bien mayor de su reto. Si no aumentar, al menos igualar los más de 1.000 euros en donaciones para las casas hospital para padres de Nupa reunidos en octubre. Un logro en el que Teddy tiene un recuerdo para «mi mujer Melanie y mis hijos Julen y Samuel, que son los que más han sufrido por mi ausencia en estos meses de entrenos».

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