Ovejas desbrozadoras que odian la vid

Un experimento permite que estos animales desarrollen una aversión al viñedo y se conviertan en la alternativa a los herbicidas para acabar con las malas hierbas


redacción / la voz

Los pesticidas tienen los días contados. Las normativas de la Unión Europea tienden cada vez más a reducir el uso de este tipo de productos y, por eso, es tarea del sector agrícola ir buscando alternativas a los mismos. A ello ayudan los investigadores, como los del grupo de viticultura de la Misión Biológica de Galicia, que dependen del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En este centro desarrollaron el pasado año una novedosa iniciativa destinada a combinar dos actividades agrícolas: el pastoreo y el cultivo de la vid. Y es que, en colaboración con la facultad de veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona, más concretamente con el equipo que dirige Elena Albanell, llevaron a cabo un proyecto para inducir en unas ovejas una aversión a la vid. La iniciativa fue un éxito y se demostró que estos animales pueden ayudar al viticultor a eliminar las malas hierbas sin tocar ni un pelo al viñedo.

La vegetación que crece alrededor de la vid es un problema para muchos agricultores de la comunidad gallega. Y es que hay muchas tierras en las que la mecanización es difícil, por no decir imposible. Ello provoca que, en muchos casos, se recurra al uso de herbicidas para acabar con las malas hierbas. Pero la intención de la Unión Europea de ir prohibiendo paulatinamente este tipo de productos hace que sea imprescindible buscar alternativas. Y una de ellas podrían ser las ovejas. Explica María Carmen Martínez, investigadora del CSIC en Pontevedra, que estos animales demostraron ser una herramienta muy eficaz para acabar con la vegetación que rodea al viñedo. Antes, claro está, tienen que pasar por un proceso que permite inducirles una aversión al viñedo y que, por supuesto, no les causa ningún daño.

Brava y Blanquita convivieron un tiempo con los científicos de la Misión Biológica de Galicia. Cuando llegaron, estas dos ovejas, «se subían por las parras y no dejaban ni rastro de los brotes», asegura Martínez. Al terminar el experimento, en cambio, las hojas de ese cultivo ni siquiera las tocaban. El método es sencillo. «Se les da hojas de la vid y a continuación se les da un brebaje que no les sienta muy bien, aunque no les hace daño. Ellas asocian el comer hojas de esa variedad de vid a que les siente mal y ya no vuelven a probarlas», explica la investigadora. Quiere dejar muy claro que los animales no sufren en ningún momento, y por eso el experimento se llevó a cabo con la colaboración de la facultad de veterinaria. «Cumplimos con todas las normas de bienestar animal», afirma.

El método de los alcohólicos

Explica Martínez que este mismo método es el que se utiliza con las personas alcohólicas y que no hace daño a los animales. «No vomitan ni nada. Nosotros las tuvimos vigiladas con cámaras», insiste. Es más, afirma que el brebaje solo se le suministra una única vez y la aversión de las ovejas por este tipo de cultivos se mantiene, por lo menos, un año. Este mismo estudio se hizo con cabras y su aversión al olivo y se descubrió que incluso las crías de los animales mantenían esa misma indiferencia por los olivos sin haber tenido que pasar por el proceso. «Hay determinadas plantas que los animales ya no comen. Y esto es algo similar», insiste. Las ovejas son, sin duda, una buena alternativa a los herbicidas.

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