Ravella Road o cómo afinar una mayoría absoluta

Javier Gago dominó la política de Vilagarcía durante dieciséis años


Hoy toca escribir sobre el hombre que dominó la política de Vilagarcía durante dieciséis años. Sobre él y sobre su afición al guitarreo. Despertaba aquel mes de junio de 1999 cuando Javier Gago se puso las seis cuerdas por montera, agarró el sombrero y cruzó, sin cortarse un pelo, uno de los pasos de peatones de Ravella al mejor estilo de aquellos cuatro tipos de Liverpool que recordamos por aquí el otro día, al hilo de la batería de Chesqui. La diferencia es que Gago lo hizo solo, como solo se quedó al frente del gobierno municipal de Vilagarcía apenas unos días después, al firmar para el PSOE la segunda y última mayoría absoluta que las urnas han concedido a un alcalde de la capital arousana.

Así era el regidor en ejercicio. Echado para delante, destemido, que diría una de mis abuelas, planchón, capaz de tejer una complicidad más allá de las siglas con Cuíña que atrajo inversiones y proyectos, mitinero, discutidor y mandón. Cuatro años más tarde, aquella mayoría absoluta se quedó en simple. Corre por ahí la especie de que la concejalía de Terceira Idade había enviado dos autobuses del Imserso, cargados de turistas de querencia socialista, a algún lugar del sur sin percatarse de que el viaje, por lo demás fenomenal y bien merecido, coincidía con las elecciones del 2003. La jugada habría privado, así, al puño y la rosa de unas cuantas decenas de votos que le hubiesen venido muy bien, para desesperación de las mentes pensantes de la calle Castelao, que se tiraban de los pelos. Da igual. Lo que importa es que en 1999 Gago se encontraba en su mejor momento, paladeando una victoria de dimensiones que por aquí no se han repetido.

El regidor se quedaba con Los Módulos antes que con el Dúo Dinámico. Pero, por encima de todos los demás, estaban los Beatles. Los versionó en el escenario del Salón Erótico del Atlántico (Seda), aquella irrepetible feria del fregoteo de unto vivo que durante un par de ediciones acogió Fexdega. Gago se marcó entonces una memorable interpretación de Let It Be mientras Evita de Luna subía y bajaba por la barra vertical con agilidad pasmosa. Ya saben lo que sucede con los viejos roqueros. Son inmortales. Como la foto de Mejuto.

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