Devip; si Los Vengadores montasen una candidatura

José Hermida lideró en 1999 la última aventura de Defensores de Vilanova e Parroquias


Vaya por delante que no ha existido nunca ni jamás existirá un partido político que haya tenido un nombre mejor que Defensores de Vilanova e Parroquias. Incluso su acrónimo, Devip, constituye una genialidad de tintes épicos, evocadora de forzudos mariñeiros encapuchados y ágiles labregas voladoras, siempre dispuestos a dejar el raño y la legoña para vestir por las noches sus trajes de superhéroes de la ría e impartir justicia allá donde la ley no puede llegar. Hace veinte años, el hostelero José Hermida decidió dar un paso al frente y encabezar esta candidatura de resonancias marvelianas con el propósito de arrebatarle a Gonzalo Durán el bastón de mando. El aspirante a la alcaldía había regentado una legendaria sala de fiestas, Hermida 5.000, de la que su hotel heredó la denominación. Por su escenario desfiló lo más granado del artisteo de los 60 y los 70. De Julio Iglesias al Dúo Dinámico, desde Fórmula V hasta Manolo Escobar, pasando por Sergio y Estíbaliz. Aquello se ponía de bote en bote, rememoraba el candidato en una entrevista impagable, a lo largo de la cual relató la más hiperbólica de las anécdotas: «Un dos que trouxo máis xente foi Bigote Arrocet. Tanta xente había, que os que quedaban coa cara para un lado xa non podían virala para o outro». El propio nombre de la discoteca tiene un origen que merece ser contado: «Lembraredes o tempo no que todo o mundo andaba co 2.000 a voltas; que se 2.000 por aquí, que se 2.000 por alá... E dixen eu, que carallo 2.000, eu póñolle 5.000!». Todo en torno a aquella lista desprendía un aura especial, como si Valle-Inclán hubiese regresado para recorrer una vez más los caminos de O Salnés y ejercer como jefe de prensa de Devip en su carrera hacia las urnas. José Hermida, que había aprendido solfeo siendo un chaval y tocó la trompeta en la banda, no pudo dirigir la orquesta después de la jornada electoral. Devip obtuvo un solo concejal y Durán no soltó la batuta. Pero eso no desanimó a José. Un año más tarde, en el 2000, mira tú por dónde, hizo que Amaral -sí, Amaral- tocase en las fiestas de San Miguel de Deiro. Así, sin darse importancia. Si eso no es defender tu parroquia, amigo, ven aquí y me lo cuentas.

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