El Rasoeiro se despide de tres inolvidables años en Primera Estatal

El conjunto grovense perdió en la penúltima jornada 38-25 un partido decisivo con el Luceros. Kito Parada sostiene que el descenso es lo mejor para el equipo, en tanto permitirá su necesaria renovación


vilagarcía / la voz

Llegaba el domingo el Calmear Rasoeiro a la cancha del Luceros, decimosegundo clasificado del Grupo 1 de la Primera Estatal, obligado a sumar los 2 puntos en juego en la penúltima jornada de Liga. Pero ni los hombres de Kito Parada cumplieron con su obligación, con un contundente e inapelable 38-25, ni el Oar Coruña falló en su desplazamiento al feudo del Teucro B, al que derrotó 27-36 disparándose 3 puntos por encima del conjunto grovense. Tras tres años de experiencia sin precedentes en la historia del club, el Rasoeiro se despedirá esta semana de la categoría de bronce del balonmano español.

«Foron tres tempadas en Primeira Estatal que gozamos moito. Foi unha experiencia inolvidable. Pero todos vemos no club a realidade», comentaba ayer el entrenador del cuadro meco. Un Kito Parada que hasta la temporada pasada ejercía la doble función de entrenador y central tras descolgar, nueve años después, las botas en enero del 2015. Un hombre de club que no tiene reparo en reconocer que, hoy por hoy, el descenso es lo mejor que le puede suceder al Rasoeiro como proyecto deportivo enfocado a la formación y promoción del balonmano y los balonmanistas de O Grove.

Tanto es así, que «hai máis dun mes xa falara coa directiva de cara aos obxectivos da tempada que vén», cuenta. «É moi duro para un equipo dunha vila estar traballando unha tempada para gañar seis partidos, e adestrando boa parte dos días con oito xogadores polas ocupacións laborais dos nosos balonmanistas». Unas circunstancias que «pasan factura psicolóxica», señala, cada semana tras una derrota como la sufrida, por ejemplo, el pasado domingo. Así las cosas, «a miña opinión era que o mellor resultaba baixar, e coller aire outra vez en Autonómica» para facilitar «un cambio xeracional que nos fai moita falta».

Dicho relevo viene dado por la conclusión de la etapa de formación de nada menos que siete juveniles del equipo de División de Honor del Rasoeiro en cuestión de unas semanas. «E ao ano seguinte serán outros sete, dun equipo de metade de táboa da súa categoría». Con estos mimbres, apunta el técnico, «a 5-6 anos vista poderiamos ter un equipo duns 22 anos de idade media». Algo imposible de conseguir, aún a duras penas, en la Primera Estatal, al necesitar seguir tirando de los Borja, Bruno, Adrián, Moto u Omar, jugadores de la casa por encima de los 30 años que continúan hoy «sostendo o equipo. Seguir na Primeira Estatal sería volver depender deles», taponando la llegada de la mayor remesa de canteranos en años al Rasu, apunta Parada.

«A ilusión da primeira tempada foi xenial. Este terceiro ano, en moitos treitos da tempada, foi un sufrimento», desvela Kito, que recuerda el condicionante de tener que jugar con multitud de profesionales de la hostelería y el mar, y sus horarios.

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