«La verdadera víctima de la caída fui yo»

Pepe el utillero reprocha a la Federación Galega de Fútbol que busque apoyos para el Arousa cuando por él, asegura, nadie se interesó tras su escalofriante accidente


Vilagarcía / La Voz

En fecha 9 de abril de 2015 sufrí un accidente mientras recogía los balones que los jugadores del club Arosa habían tirado a la cubierta de la grada, y que eran necesarios para la celebración del partido que el domingo siguiente se tenía que jugar contra el Pontevedra C.F., tarea que realizaba cuando los balones se depositaban en dicha cubierta.

Ese día se rompió la uralita de la cubierta y sufrí una caída de unos seis metros sobre la grada de cemento, con graves consecuencias físicas para mi persona. Por parte de la Policía se inició una investigación e igualmente por la Inspección de Trabajo que derivaron, por una parte en una denuncia penal, por la que se siguen diligencias en el juzgado de instrucción de Vilagarcía por la comisión de un posible delito contra los derechos de los trabajadores, y por otra parte una actuación Inspectora de Trabajo que resolvió que mi relación con la entidad era laboral, si bien el club no me tenía dado de alta en la Seguridad Social. Tal relación laboral se ratificó en sucesivas sentencias de los juzgados de lo Social y del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Igualmente, por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social se me reconoció en situación de Incapacidad Permanente Total derivada de accidente de trabajo. Así mismo, por el propio INSS se reconoció un recargo del 30% sobre las prestaciones que me correspondan, rementada al 40% por el kuzgado de lo Social.

Actuaciones del club

A raíz del accidente, por parte del Club no se hizo actuación alguna hacia mi persona, salvo que me pidieron que manifestase en todo momento que no trabajaba para el mismo, es decir, que no era trabajador, lo que evidentemente no podría ser dada la situación. Al negarme se olvidaron de mi persona, tanto cuando estaba internado en el hospital como en todos los momentos posteriores.

En un primer momento mi intención era poder llegar a un acuerdo con el club para evitar mayores daños que el accidente podría acarrearle, lo que está comprobando ahora, incluso se le puso de manifiesto al abogado del mismo la búsqueda de una solución que económicamente no gravara al club en demasía. Por nuestra parte no recibimos contestación positiva, sino todo lo contrario, en cada juicio se negaba sistemáticamente la relación laboral, incluso cuando ya estaba sentenciada por Tribunal Superior de Justicia. Nada querían darme.

Ello me llevó a presentar demanda para poder cobrar las cantidades que me correspondían por la situación de incapacidad temporal que el club no me había pagado en todo el tiempo de mi baja, obteniendo sentencia favorable que sirvió para que la mutua, y no el club, me la abonase hace menos de dos meses

Actualmente estoy cobrando una pensión por la Invalidez de menos de 600 euros, con los que tengo que hacer frente a todos los gastos. Pues bien, ¿cuál es la actitud del club? Pues eso, exactamente: Que no la cobre. Y para ello presentó una demanda para que me quiten la mísera pensión que estoy cobrando. Esa actitud manifiesta a las claras de qué personas se trata cuando de moralidad hablamos.

¿Y qué me encuentro ahora? Que cuando nadie se interesó por mí, ni el club ni la Federación Galega de Fútbol, ni los otros clubes, resulta que sí lo hacen para apoyar al presidente y al club en un acto humanitario que los honra. Existe, es cierto, un procedimiento penal contra el presidente y, paralelamente, una posible responsabilidad civil del club y el Concello, y unas cuantías indemnizables por los daños y perjuicios causados, pero ni yo hice la ley ni yo fijo las cuantías legales de la indemnización que me pueda corresponder.

Puedo asegurar, y así lo aseguro, que si el Arosa SC hubiese tenido la mínima dignidad de interesar una solución pactada a todo este problema mi voluntad hubiese sido hacerlo, desde el principio, pero su propia soberbia les llevó a este callejón sin salida, si bien, por lo que puedo constatar, con el apoyo incondicional de la Federación Galega de Fútbol y de su presidente.

Y me pregunto, ¿quién me ayudó a mí mientras estuve en el hospital, en rehabilitación y a partir del accidente? En todo caso, ¿de qué pude vivir en esos momentos si no es por el apoyo económico de mi familia? ¿Qué hizo el club? ¿qué hizo la Federación Galega? ¿qué hizo su presidente, por aquel entonces también presidente de la Diputación Provincial?. Nada. Mientras sufría dolores físicos y sobre todo morales por el abandono en el que me veía, ¿Qué hicieron esas personas?. Nada. Bueno, sí, lo que hicieron fue y es desprestigiarme delante de los socios y abonados, haciéndome culpable de la situación del club, a mí, que estuve a punto de morir en el accidente, a mí, que sufrí el abandono completo y estuve en la indigencia económica.

No, señores directivos y señor presidente de la federación; yo soy y fui la víctima, busquen los culpables de la situación del club en otro lado, culpables no splo por su posibles responsabilidades penales y/o civiles, sino culpables, sobre todo, por su carencia de valores humanos que, se presupone, tienen un club deportivo y una federación deportiva.

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