Un furgón cruza entre las mesas de la terraza de un bar del área peatonal

El conductor casi se lleva por delante a la hostelera, que no pudo anotar la matrícula


vilagarcía / la voz

La medida adoptada por el Concello de Vilagarcía para intentar atajar la invasión de las zonas peatonales del casco urbano por vehículos motorizados ha generado opiniones de todo tipo. Desde quien apuesta por medidas mucho más drásticas que la colocación de bancos que obstaculicen el camino de automóviles y furgonetas, hasta quien considera que, a este paso, los transportistas tendrán que distribuir su mercancía en helicóptero. Los vilagarcianos que mantienen esta segunda tesis harían bien en leer atentamente la descripción del descabellado episodio ocurrido el miércoles por la tarde.

Aquel fue el día elegido por el gobierno socialista para instalar el mobiliario urbano en el contorno de los jardines de Ravella, a fin de regular los accesos a los garajes y la entrada y salida de vehículos comerciales. Pues bien, no habían pasado tres horas desde la ubicación definitiva de los bancos cuando un furgón de reparto atravesó la terraza de un bar que abre sus puertas en la calle Ramón y Cajal. Lo hizo por el medio de las mesas, esquivando la pieza de hormigón que el Concello acababa de colocar, con evidente desprecio no ya de la normativa, sino de la seguridad de los peatones. Porque, en ese mismo momento, la propietaria del establecimiento estaba hablando por teléfono en el exterior de la cafetería y a punto estuvo de ser arrollada por tan energúmeno conductor.

«Como estaba falando non puiden collerlle o número da matrícula nin facerlle unha fotografía, porque este home merece unha denuncia coma un piano de grande», indicaba ayer la hostelera, con un enfado monumental en el cuerpo. En absoluto es la primera vez que algún sujeto se interna en esta zona al volante sin ningún tipo de precaución. Tanto transportistas como particulares en busca de un atajo. Pero nadie, hasta ahora, se había atrevido a atravesar una terraza se semejante guisa.

Pueden dar fe de ello los responsables de la tienda de golosinas Te Endulzo, que han visto cómo se llevaban por delante el toldo automático de su establecimiento tres veces en apenas dos años. O los vecinos del último tramo de Ramón y Cajal y el paseo lateral de los jardines de Ravella. «A mí casi me aplastan un día al salir del portal», comentaba ayer un habitante de este enclave del casco urbano, subrayando el riesgo que pueden correr los chavales que juegan en el entorno del parque. Este es el nivel de civismo. Muy escaso.

El sujeto que iba al volante sorteó uno de los bancos instalados para regular los accesos

La invasión de este tipo de zonas se paga con 200 euros

Las normas que regulan la circulación rodada en las áreas peatonales de Vilagarcía son bastante claras. Solo los usuarios de garajes comprendidos en este tipo de zonas pueden internarse en ellas. También los vehículos de transporte, pero solo en horario de carga y descarga. Esto es, entre las siete y las once de la mañana, y desde las tres a las seis de la tarde, de lunes a viernes, y los sábados únicamente en el tramo de mañana. A excepción de una emergencia, de servicios públicos y del departamento municipal de limpieza, la presencia de cualquier vehículo en ellas, más allá de las condiciones mencionadas, constituye una infracción que la ordenanza de circulación sanciona con 200 euros, que pueden verse reducidos a la mitad si el pago se realiza dentro de los veinte días siguientes a la notificación de la multa.

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Un furgón cruza entre las mesas de la terraza de un bar del área peatonal