Empresas de Arousa exigen una tarifa eléctrica similar a la de la industria vasca

FECA traslada al conselleiro las quejas de las compañías sobre lo que consideran una discriminación en la factura que paga Galicia


vilagarcía / la voz

Con el caso Alcoa coleando en busca de una solución de última hora, y la amenaza del cierre de sus plantas en A Coruña y Avilés, el coste de la energía que alimenta las grandes empresas forma parte ineludible del calendario político desde hace meses. En otoño, el BNG volvía a la carga con la propuesta de crear una tarifa eléctrica propia para Galicia, proyecto que planteó tanto en el Parlamento europeo como en la Cámara gallega. El presidente de la Xunta, el popular Alberto Núñez Feijoo, lo rechazaba entonces, una vez más, ironizando con las «fórmulas máxicas» que atribuye al nacionalismo. Ahora, sin embargo, no son la portavoz nacional del Bloque, Ana Pontón, ni su eurodiputada, Ana Miranda, quienes defienden esta clase de planteamientos, sino alguna de las principales compañías radicadas en O Salnés.

Lo hace al hilo del decreto con el que el Gobierno modificó, a finales del año pasado, el computo del recibo eléctrico que paga la industria vasca, una vieja reivindicación del PNV relacionada con la particular red de distribución existente en Euskadi y en otras comunidades. Los empresarios arousanos reclaman un trato equivalente para evitar lo que, de otra forma, considerarían una discriminación evidente y un ejercicio de competencia desleal inasumible. Sus quejas han sido recogidas en un escrito que el presidente de la Federación de Empresarios de la Comarca de Arousa (FECA). José Luis Vilanova, acaba de dirigir al conselleiro de Economía, Emprego e Industria, Francisco Conde López.

El informe del Inega

Vilanova recuerda que ya en el 2015 FECA remitía a la consellería otro escrito mostrando su preocupación por el precio de la energía. Algo que el presidente de la federación arousana considera vital para la competitividad de las industrias radicadas en O Salnés. «Acabo de recibir un correo de una importante empresa de la comarca, y es duro», le comunica José Luis Vilanova a Francisco Conde antes de reproducir algunos de sus pasajes: «El Gobierno central le ha dado otra ayudita al vasco dentro de su famoso cupo, con la rebaja de un tercio en el precio del término fijo de potencia para toda la energía que consuman las empresas vascas». Esto sucedió, añade el empresario, sin que las compañías lo solicitasen expresamente. Se trata del desarrollo, bajo el mandato del socialista Pedro Sánchez, de un compromiso previo alcanzado con su predecesor, el popular Mariano Rajoy. De hecho, añade, «desde la Xunta saben lo que hay, porque cuando en Madrid mandaba el gobierno amigo, el Instituto Enerxético de Galicia les facilitó un informe sobre lo que estaba pasando».

«Nuestro escaso tejido industrial está en peligro»

Como todo depende del cristal con el que se mire, el Gobierno vasco asegura que este cambio corrige un sobreprecio que durante décadas ha pagado su industria. Claro que el BNG argumenta que la electricidad de Galicia es la más cara de Europa. El ahorro, que en función de los cálculos puede superar los 100 millones de euros, beneficiará al menos a doscientas grandes empresas. Las compañías arousanas denuncian que, sin una medida similar, este fenómeno acarreará una competencia desleal que «pone en peligro nuestro escaso tejido industrial».

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