El auge de las casas de apuestas desata la preocupación en concellos arousanos

En Vilagarcía está a punto de abrir el cuarto local de estas características, y en Cambados son dos los que están registrados


vilagarcía / la voz

Fue Esquerda Unida quien abrió el debate oficialmente. Lo hizo en Vilagarcía y en O Grove, llevando a los plenos de ambas localidades mociones para «controlar a proliferación das apostas online e as casas de apostas, e tomar medidas de prevención ante a ludopatía». El texto, aprobado en los dos municipios en los que fue tratado por las corporaciones, sirvió para que las administraciones locales se sumasen a la creciente ola de preocupación por todas las vías a través de las que, sin apenas control, el juego y las apuestas llegan al público más vulnerable.

En ambas localidades, los distintos grupos coincidieron en que asistimos a un fenómeno preocupante. Y en ambas localidades, también, los plenos reconocieron el escaso margen de actuación que tienen los concellos para intentar poner coto a algunas de sus derivadas, como la apertura de salas de apuestas en las calles de sus ciudades. Así se recalcó en Vilagarcía, donde están abiertos tres de estos establecimientos, a los que habrá que sumar pronto un cuarto, que se ubicará en el bajo de frutas el Progreso. El gobierno local acaba de concederle licencia porque no puede hacer otra cosa: el negocio cumple con todos los requisitos y cuenta, además, con autorización de la Xunta, que es quien tiene las competencias en esta materia. Así que a los concellos no les queda más remedio que dar luz verde a quienes llegan hasta ellos con los permisos en regla.

La prevención

Así lo recalca, también, el concejal cambadés Xurxo Charlín. El gobierno local de esta localidad no ve con buenos ojos la llegada al municipio de este tipo de establecimientos. Por el momento hay dos, y «teñen que cumplir unha serie de requisitos á hora de instalarse». Pero a él no le parece que las exigencias sean suficientes. «Para min está claro que este tipo de negocios son malos para a sociedade», recalcaba ayer. La preocupación por este tipo de locales, sumada a la preocupación global por todo el sistema de apuestas que se ha creado en Internet, se traduce en que el Concello y el SPAD estén trabajando ya en desarrollar campañas de prevención de la adicción al juego tanto para adolescentes como para adultos. En algunos casos llegará tarde. Tanto en Vilagarcía como en O Grove, los servicios de prevención y atención ya se han encontrado con muchos casos en los que la adicción es al juego, a la emoción de la apuesta.

«Isto vai seguir crecendo porque hai negocio»

Manuel Isorna

Es, probablemente, una de las voces más autorizadas para hablar de cualquier tipo de adicción, especialmente entre los grupos de edades más jóvenes. Y no es nada optimista. Manuel Isorna considera que el problema de la ludopatía, alimentado en salas de apuestas, en Internet o dónde sea, no va a hacer más que crecer. «Seguirá medrando ata que apareza outra cousa, que probablemente será peor», dice, tajante. Y será así «porque hai negocio» detrás de la desgracia de un número creciente de personas. A juicio de Isorna, la culpa de este escenario es de toda la sociedad, que ha desertado de sus responsabilidades. De los políticos que se resisten a legislar y a prohibir determinados anuncios, hasta los padres que delegan la educación de sus hijos en los videojuegos. Estos acostumbran a quienes los usan a una gratificación inmediata, rápida, que buscan luego en su vida fuera de la pantalla. Eso los empuja a probar experiencias como las apuestas. Solo que, en esto de las apuestas online la partida siempre la acaba ganando la máquina.

«Las administraciones tenemos que hacer algo»

En O Grove no hay salas de apuestas. «Pero hay un número creciente de locales que tienen máquinas a las que se puede acceder libremente. Porque para comprar tabaco, el dueño del local tiene que autorizarlo con un mando, pero para jugar no hace falta». A José Cacabelos, el alcalde de esta localidad arousana, no le hace gracia esa proliferación de máquinas, igual que no le gusta la barra libre para apostar que existe en Internet. Por eso, considera urgente que las administraciones abran un «debate sosegado» en el que todas asuman su responsabilidad ante lo que considera un problema social que no ha hecho más que empezar. «Las administraciones tenemos que hacer algo. Y tenemos que empezar por no consentir ciertos comportamientos». Cacabelos gobierna un Concello en el que funciona un casino con solera. «Pero para jugar en él tienes que tener una edad, y si figuras en un registro de ludopatías no vas a poder entrar, sea como sea. Y esos controles no existen en las salas, en Internet, o en los bares con máquinas».

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