Los vikingos por fin se instalan en Catoira

Cuando los drakkars vuelvan a asomar Ulla arriba en agosto, el centro Torres de Oeste ya estará listo; las obras de remate de este museo arrancaron esta semana


catoira / la voz

El primer domingo de agosto se volverá a cumplir la maldición. Una flota de drakkars arribará a Catoira, vomitará en tierra a un ejército de hombres y mujeres sedientos de batalla y desencadenará, un año más, una de las pocas fiestas declaradas de interés turístico internacional en la provincia. Este año, cuando se celebre la Romaría Vikinga, habrá una novedad. Los guerreros bárbaros ya tendrán en la localidad bañada por el Ulla un hogar, un pequeño rincón en el que se sentirán como en casa. Y es que para entonces ya deberá estar listo el Centro de Activación Cultural Torres de Oeste, donde esta semana arrancaron las obras de equipamiento y reforma exterior.

El CACTO, que tal es el nombre reducido de este centro, lleva años construido. Pero la crisis lo había convertido en una cáscara vacía. En ocasiones se aprovechaba este enclave, situado junto a la entrada del recinto de As Torres, para organizar reuniones o alguna que otra exposición. Pero eso era mucho menos de los esperado por el alcalde, el socialista Alberto García, que veía pasar el tiempo sin que el museo vikingo echase a andar. Hasta ahora. El Concello ha logrado de la Diputación de Pontevedra los fondos suficientes para poner en marcha un edificio singular, en el que se pretende condensar la historia más remota de Catoira.

Será cerca de medio millón de euros lo que se invierta en este recinto. Con ese dinero se abordarán actuaciones muy diversas. Porque igual que se acometerán acciones para corregir los desgastes que el tiempo ha producido en el inmueble, también se realizarán obras de urbanización, humanización, mejora de la eficiencia energética y de la iluminación, videovigilancia...

Con el continente listo, llega la hora de la verdad: de llenarlo de contenido. El Concello lleva años sabiendo qué quiere mostrar en este espacio, que se quiere ver convertido en una parada obligatoria para todos los turistas que se acerquen a la zona. Empieza su propuesta de viaje en el tiempo en la planta baja del edificio, donde se instalará una sala de exposiciones permanente dedicada a la Edad del Bronce y la cultura castrexa, la época romana, los primeros compases de la Edad Media... Evidentemente, ocupará un lugar central y destacado la figura del obispo Diego Xelmírez. Para construir este relato se utilizarán todo tipo de recursos: ilustraciones, réplicas, pantallas, proyectores, dioramas...

Cuando subamos al piso superior, nos encontraremos con una «zona didáctica». Y si, en cambio, optamos por bajar al sótano, daremos con una sala audiovisual centrada en la Romaría, esa invasión festiva que deja el campo de batalla regado de vino tinto y en la que los vikingos autóctonos se empeñan en llevar cascos con cuernos.

El toque final

Pero no acaba aquí el proyecto. En el entorno del edificio se instalará otra pequeña joya. Sobre unas bases de hormigón visto se colocará «unha réplica en poliéster armado con fibra de vidro» del barco vikingo hallado en Frederikssund. De esa forma, Catoira, que siempre ha presumido de su vínculo con los nórdicos, culminará un viejo proyecto en el que el Concello lleva años trabajando y que ratificará a este municipio arousano como el ayuntamiento más vikingo de la península.

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