El eterno misterio de las dos viejas cajas nazis

El Museo Sefardí de Toledo confirma la relación entre las piezas halladas en Marín y Spandau


marín / La voz

Dos misteriosas cajas atacadas por la polilla y el paso del tiempo son todo lo que queda visible de uno de los misterios del Marín del siglo XX. Y además es un misterio relacionado con el ascenso de los nazis en Alemania, las persecuciones que desencadenaron y la Segunda Guerra Mundial. En uno de los costados de estos recipientes de madera, en letras grandes, se lee un nombre que solo pronunciarlo ponía los pelos de punta: Spandau. Una prisión que el régimen nazi, en los años treinta, utilizó con profusión para encarcelar a los oponentes al régimen y donde la Gestapo era la ley.

¿Qué tienen que ver dos lugares tan diferentes como Spandau y Marín? A primera vista poco, pero hay una historia humana detrás, un secreto que el pasado se resiste a desvelar, si es que hay alguien vivo que pueda hacerlo. El hallazgo en el 2011 de las dos cajas en dos inmuebles de Marín rescató la historia de un alcalde franquista -José González- que se había traído de Alemania a dos presos de los nazis, que vivieron en Marín un tiempo y que después se fueron, perdiéndose su rastro hasta el día de hoy.

¿Quiénes eran? ¿Por qué los apresaron los nazis? ¿Por qué se los trajo de la cárcel alemana un regidor marinense? ¿A dónde fueron? ¿Sobrevivieron a la guerra? Estas son algunas de las preguntas que surgen con esta narración y que no tienen todavía respuesta. Es posible descorrer el velo del misterio, pero solo un poquito. Vamos por partes.

En el 2011 cuando era alcalde Francisco Veiga, este se aplicó en buscar pistas sobre la identidad de los dos presos alemanes, una vez que escuchó la historia de las cajas de Spandau. La primera apareció en un edificio que iba a demoler. La segunda en un taller. Sin embargo, estas pesquisas no dieron nada de sí. No hubo suerte en los registros municipales. Ni siquiera en los censos, cédulas de empadronamiento, ni nada. Es como si se hubiesen evaporado, aunque la familia del alcalde sí sabía que habían existido esos dos presos de Spandau, pocos más en Marín se acordaban de ellos. Por saber, ni siquiera se sabe cómo eran sus nombres de pila. Antonio Dasilva, que devino sin proponérselo en propietario de las cajas, las únicas pruebas materiales de este misterio, donó una al Museo Sefardí de Toledo y otra al Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos.

Tras su restauración y estudio, el Museo Sefardí de Toledo ha podido confirmar lo que se sospechaba. Las cajas sí son de Spandau, sí son de la época en que Hitler y los nazis reinaban en Alemania. El ejemplar guardado en Toledo es cuadrado y tiene una inscripción que pone «WERK SPANDAU», es decir, «fábrica de Spandau». Hay también una cifra en tinta negra y restos de pintura roja ilegibles. Los especialistas del Museo Sefardí han podido datarla en torno a 1932 y todo parece indicar que se trataría de una caja de herramientas.

Desde el Museo Sefardí apuntan que puede haber pertenecido a un prisionero retenido en la cárcel berlinesa y que la usó para guardar sus pertenencias al abandonar la temida prisión. Esa también es la historia que se recuerda en Marín, de que en esas cajas trajeron sus escasas posesiones los dos presos.

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