La amarga despedida de Xurxo Abuín

Los comuneros de Rubiáns celebran elecciones y él no se presenta; deja el camino libre a un grupo opositor


vilagarcía / la voz

La comunidad de montes de Rubiáns celebrará el domingo elecciones. Y esta vez, dice Xurxo Abuín, él no se presentará. No es la primera vez que este veterano del asociacionismo vilagarciano anuncia su intención de dejar la primera línea, pero esta vez parece que va en serio. «O noso tempo rematou», dijo ayer, en una rueda de prensa en la que denunció la campaña de hostigamiento y calumnias emprendida contra su persona por un grupo al que ha bautizado como «os camiñantes».

Ese grupo, a cuya cabeza sitúa a Manuel Carragal y a Álvaro Paz, podría ser el que tomase las riendas de la comunidad el domingo. A fin de cuentas, cuando ya estaba prevista la convocatoria de las elecciones, presentaron un escrito en el que pedían una asamblea extraordinaria para debatir una moción de censura contra el actual presidente. La firmaban medio centenar de personas. «Firman algúns que non son comuneiros, e outros que me queren tanto que ata firman dúas veces».

Ese intento de moción de censura no es lo que ha molestado a Abuín. «A miña honorabilidade foi pisoteada. Comigo pódese estar en desacordo, pódese ter unha visión radicalmente contraria á miña forma de ver o monte... O que non poden é dicir que me levei cartos». Y eso es, precisamente, lo que el grupo de «os camiñantes» ha estado haciendo, en una campaña «porta por porta» en la que acusaban al presidente de la comunidad de haber metido la mano en la caja común. Según unas versiones que a él le han llegado, para llevarse 600.000 euros. Según otras, para hacerse con trece millones.

Abuín considera que esa maniobra, encaminada a minar su credibilidad, está acabando con la unidad vecinal que existía en Rubiáns y creando un clima asfixiante en el lugar. Y todo, por un problema que arrancó en 2015, cuando la comunidad limpió unos terrenos que habían ardido años antes para realizar una nueva plantación.

Fue entonces cuando «Manuel Carragal, nacido en Rubiáns aída que veciño da Coruña, veunos berrar porque dicía que aquela era a súa finca». Lo decía de palabra, asegura Abuín, «porque non quixo deixarnos ver as escrituras que tiña». Cuando el asunto acabó en los juzgados, asegura el presidente de la comunidad, sí tuvo esta acceso a esa documentación. «As parcelas que mercara o avó de Carragal, anos despois da compra, xusto trala Guerra Civil, medraron. Unha que medía inicialmente 438 metros cadrados pasou a medir 1.440. Medrou un 328 %», explicaba ayer Abuín.

Él atribuye a aquel encontronazo la campaña que, dice, se ha emprendido en su contra. Una campaña que parece haber minado su ánimo para seguir al frente de los colectivos vecinales de Rubiáns -también preside O Couto-, pero de la que también ha sacado algo en limpio: «Xente coa que teño tido moitas diferenzas defendeume a morte».

Lamenta que su despedida de una entidad que fundó hace trece años sea tan amarga. Y más lamenta el incierto futuro de los comuneros de Rubiáns, porque si «os camiñantes» entran en la junta directiva, vaticina muchas bajas y «anos moi compricados».

«Comigo pódese non estar de acordo; pero non se pode dicir que me levei cartos», dice

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