El meganudo que no une nada

La Xunta invirtió millones en un gran enlace para la autovía entre Vilagarcía y Pontevedra que, siete años después, sigue sin ver la luz


vilagarcía / la voz

 La carretera que une Pontevedra y Vilagarcía es de digestión lenta. Por ella trasiegan a diario más de 18.000 vehículos, muchos de ellos pesados, que convierten el viaje entre las dos ciudades en un viacrucis. El conductor, al menos, avanza. No ocurre lo mismo con el proyecto elaborado en su día por la Xunta para construir un tramo de autovía entre Baión (Vilanova) y Curro (Meis). Una obra que debería encauzar tráfico y aliviar la modorra de quienes se quedan atascados en ruta si un camión se cruza en su camino.

Asegura la Xunta que «a autovía Vilagarcía-Pontevedra segue formando parte da planificación de infraestruturas». Fue el Gobierno de Touriño el primero que esbozó ese proyecto que, en el 2009, entró en el primer plan Move del primer ejecutivo autonómico pilotado por Feijoo. El tramo que se iba a construir entre Baión y Curro era una pieza más de aquella autovía que debía cruzar Galicia, uniendo A Coruña y Vigo con una alternativa gratuita a una autopista cada vez más cara. En el 2011, cuando la crisis ya había irrumpido en escena, la Xunta se vio obligada a reformular su plan maestro, pero la autovía prometida seguía figurando en él. La obra parecía haber esquivado los recortes. Las máquinas estaban en marcha en Curro, construyendo un macronudo que iba a unir las vías que ya confluían en ese rincón -la AP-9, la Autovía do Salnés, la carretera convencional- con futuras autovías que permitirían viajar hasta Vigo del tirón y sin gastar ni un euro en peajes. El nudo se construyó. Fue una obra titánica que se complementó, en el 2012, con el inicio de los dos primeros kilómetros de autovía hacia el norte, que hoy permanecen sumidos en esa extraña perplejidad que envuelve a las carreteras que no llevan a ningún lugar.

Porque, cuando la primera fase de la actuación ya estaba en marcha, cuando el gran nudo ya había sido construido y cuando el asfalto ya se había enfriado sobre los primeros kilómetros del camino, la Xunta reconsideró la urgencia de esta actuación, que acabó arrastrada al fondo de algún cajón. Desde la Consellería de Infraestruturas reconocen hoy que «estas son obras que, efectivamente, a crise obrigou a reprogramar». Había poco dinero, afirman desde San Caetano, y el poco que quedaba era necesario para «preservar os servizos de Sanidade, Educación e Servizos Sociais».

Y de repente, parada

Así que los trabajos se interrumpieron. La actuación, desterrada de sucesivos presupuestos, fue quedando sumida en el olvido. Ni siquiera se acabó la fase uno, valorada en quince millones de euros, porque «non cumpriría o seu obxectivo sen ter o tramo dous [valorado en 82 millones de euros] previsto a curto prazo». El macronudo de Curro se convirtió, así, en un símbolo de un gran esfuerzo inútil.

En estos momentos, el enlace es «un mamotreto que no sirve para nada», para la oposición parlamentaria. Y, para los más benévolos, una distracción para los conductores que hacen el camino Vilagarcía-Pontevedra, que deben sortear un carrusel de rotondas desde las que se aprecia el paisaje descarnado hace años por las máquinas, y las grandes piezas de hormigón que nunca se utilizaron en la construcción de la autovía prometida. «Cortaron árbores, cortaron leiras, e total para nada», dicen los vecinos de Meis. Este tema también causa cierta desazón a su alcalde, José Luis Pérez Estévez (PP). La vía de alta capacidad prometida cruza su municipio, y de hecho, «aunque el nudo ha sido bautizado como nudo de Curro, ese nudo está en Meis». El regidor ansía que los trabajos para la construcción de la autovía se retomen. «Sería una magnífica noticia. Con las expropiaciones pagadas, sería una pena no acabar esta obra», sostiene, ya que «las comunicaciones de toda la zona mejorarían de forma evidente». El que no tiene tan claro que valga la pena destinar más dinero a esa autovía soñada es Gonzalo Durán. El regidor popular de Vilanova considera que el trazado duplicará la autopista. «Si quieren, que liberen de peaje la AP-9. Pero construir una nueva carretera, casi en paralelo a ella, es meterle una cicatriz más al paisaje sin necesidad». A su juicio, sería mejor redirigir el esfuerzo a construir «una autovía desde la rotonda de Baión hasta el enlace con la AP-9 en Caldas».

Hay margen para debatir el asunto porque, de momento, la obra sigue aparcada y aún no hay fondos para acabar la autovía Baión-Curro. El PSdeG quiere que se plantee esa discusión, por eso requerirá en el Parlamento a la Xunta que «faga unha análise real da necesidade desa obra, se ten que ser prioritaria ou non, se a pensan facer ou non», según explica el diputado vilagarciano Julio Torrado.

Los datos

El pasado

El proyecto del vial Baión-Curro formaba parte de un viejo plan para construir una autovía entre A Coruña y Vigo. La obra quedó paralizada por al crisis, que la hizo desaparecer de los sucesivos presupuestos de la Xunta.

El presente

 «Non hai cartos, disque». Los vecinos de la parroquia de Meis, atravesada por la autovía fantasma, no entienden qué ha pasado con esa obra, a la que resulta realmente complicado acceder.

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