Para envejecer bien, té de las Rías Baixas

La estación de Areeiro prueba que las hojas de camelia con las que hace la infusión verde tienen grandes propiedades


pontevedra / la voz

La científica Carmen Salinero, jefa de servicio de la estación fitopatológica de Areeiro, ubicada en Lourizán, tiene tantas tablas explicando su trabajo, intentando hacerlo entendible, que, antes de enredarse en términos de laboratorio, habla claro: «Mira, yo siempre me fijo en que los chinos envejecen maravillosamente bien. Les salen arrugas muy tarde, tienen un cutis digno de admiración y una salud, en general, envidiable. Viajando allí, hablando con ellos, te das cuenta de que muchas de esas bondades de su piel y de su salud las achacan al té verde, a la cantidad de té verde que consumen, porque ellos se lo toman todo el día. Es un té con, entre otras cosas, una alta cantidad de catequinas, es decir, sustancias antioxidantes, antienvejecimiento e incluso anticancerígenas. Nosotros aquí en Areeiro llevamos muchos años produciendo té verde y queríamos ver si, como el de los chinos, el nuestro tenía alta cantidad de catequinas... y las tiene. Ahora ya lo sabemos: nuestro té ayuda a envejecer bien. No tenemos dudas».

Carmen Salinero va luego al principio. Recuerda que el te sale de la Camelia sinensis, que no es la más habitual en Galicia pero que si se planta se da estupendamente. Hace ya unos años en Areeiro, así como también se enrolaron en la producción de aceite de camelia, probaron a hacer té. «Lo primero fue demostrar que se podía hacer té en Galicia», dice Salinero. Esa asignatura está más que superada. Se produce té casi desde hace una década y cada año se le quitan a las plantas entre diez y doce cosechas. Areeiro tiene en producción actualmente unos cien ejemplares, de los que saca cinco kilos de hojas de té al año por cada uno. Produce té y lo envasa luego para llevarlo a foros como el Etiqueta Negra en Pontevedra o para divulgación por parte de la Diputación de Pontevedra.

Una vez superada la fase en la que había dudas sobre si se podría producir o no, Areeiro quiso comprobar qué calidad tenía lo que estaba cosechando. Y en eso está. De momento, los resultados obtenidos no pueden ser más optimistas: «Vemos que contiene una alta cantidad de catequinas, como antes dije. Y que el que más tiene es aquel que producimos en mayo o junio. Igualmente, hicimos pruebas para ver si funcionaba mejor la producción al sol o a la sombra, y es mejor a la sombra. Estamos comprobando algo importantísimo, que es que no solo se puede hacer té, sino que es un té verde de calidad», afirma Carmen Salinero.

Analizar las vitaminas

A pie de plantas, los técnicos de Areeiro recogen la que probablemente será la última cosecha de este año. Cuentan los profesionales que, tras los análisis hechos, toca seguir investigando y analizar, por ejemplo, las vitaminas que tiene el té de las Rías Baixas. De momento, ya saben que la infusión que sale de esas plantas es un pasaporte para envejecer bien y ser más longevo. Vamos, un oro verde en toda regla.

La meta es fomentar el autoconsumo y que más empresas lo produzcan en Galicia

Con las investigaciones sobre el té, una de las metas que persigue la estación fitopatológica pontevedresa es fomentar el autoconsumo. Son conscientes de que hay poca plantación de Camelia sinensis en Galicia, pero indican que la planta se da adecuadamente y que en plazo de tres años puede estar produciendo té. ¿Es complicada la producción? En Areeiro señalan que no. Indican que basta con hacer la recolección en los períodos oportunos y pasar luego a la fase del horno, en la que se da calor y la hoja acaba enrollada para su conservación. A partir de ahí, queda preparar la infusión. Eso sí, advierten de alguna curiosidad importante: para que las propiedades del té verde se mantengan en buena forma no hay que hervir el agua, sino simplemente calentarla a unos 70 grados o algo más. En Areeiro, donde el café de media mañana ya se ha sustituto por té blanco, indican también: «Con las mismas hojas se pueden hacer muchos tés, en China de hecho es habitual que vayan rellenando con agua y que con las mismas hojas preparen un buen número de infusiones».

Más allá de las anécdotas, otro de los objetivos, además de fomentar el autoconsumo, es que la producción de té sea sinónima de movimiento económico en Galicia. Es decir, que haya empresas que lo produzcan. Carmen Salinero cuenta con agrado el caso de la empresa Orballo, que sumó el té ecológico a las plantaciones que tiene en Donín, en el término de Paderne. De hecho, recientemente, uno de los fundadores de esta firma contaba a La Voz de Galicia que se plantean comercializar té que producen de forma inminente. Esta firma empezó con una explotación de una hectárea, con la meta de recuperar bosques autóctonos, y ahora ya cuentan con ocho y tienen en mente ampliar el terreno.

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