Un mioma se cruzó en su camino, pero Tania luchó, y Julia nació

Su ansia por ser madre llevó a esta cambadesa hasta Sevilla para recibir una terapia pionera


cambados / la voz

Hace dos años y medio estaba desesperada. Con tan solo 25 años, a Tania Fernández Falcón le diagnosticaron un mioma en el útero y en el Hospital do Salnés no le daban muchas posibilidades de quedarse embarazada. Con un tumor de 7,2 centímetros le aconsejaban operar, con los riesgos que ello comportaba: posibilidad de perder un ovario o una trompa de Falopio y, en el peor de los casos, el útero. «Dabanme un mes para decidir e púxenme a buscar unha solución en Internet», relata.

La solución la encontró en una clínica privada de Sevilla. Allí trabaja la doctora Victoria Rey, que desarrolla una técnica alternativa a la cirugía para el tratamiento de miomas. Se llama ablación con radiofrecuencia, y funciona. Julia es la prueba.

El milagro de la radiofrecuencia

Este bebé de nueve meses vino al mundo gracias a la ciencia, por supuesto, pero sobre todo al empeño de su madre, que no se rindió a la primera de cambio y decidió combatir un diagnóstico desfavorable. En cuanto supo de la existencia de esta clínica, en mayo del 2016, cruzó el país y al siguiente mes estaba siendo tratada con radiofrecuencia; una intervención sencilla, que consiste en la aplicación de un electrodo por un pinchazo, vía vaginal, que en su caso duró media hora y que solo precisa sedación, según explica. A los seis meses volvió para una revisión y en febrero del 2017 se quedó embarazada de su niña.

Tania Fernández quiere que su historia se conozca porque, dice, puede serle de utilidad a otras mujeres que sufren un mioma y ven peligrar su maternidad

Ayudar a otras mujeres

Por su oficio, ella trabaja en una peluquería, y a través de las redes sociales le llegan cada vez más noticias de casos similares al suyo, y la joven quiere abrir vías de esperanza. Así que ha acabado convirtiéndose en una embajadora de la ablación con radiofrecuencia y ya han sido varias las mujeres que la han consultado para seguir sus pasos. «

Quero que saia o tema na prensa porque iso pode axudar a outras mulleres»

La sanidad pública gallega no ofrece la posibilidad de tratar miomas a través de esta técnica, de modo que a las afectadas no les queda más opción que optar por la cirugía o, como Tania, recurrir a la sanidad privada. A ella la intervención le costó 1.800 euros, cantidad a la que hay que sumar los gastos de desplazamiento y alojamiento. Ni que decir tiene que ha sido el dinero mejor empleado de su vida.

No guarda resentimiento al Sergas. De hecho, fue en el Hospital do Salnés donde siguieron su embarazo y la asistieron en el parto, y no tiene más que buenas palabras para el personal que la atendió. Pero sí tiene un reproche. Le hubiera gustado que la informaran de la existencia de esta terapia, algo que no se hizo en su día, afirma, hurtándole la posibilidad de sopesar otras vías antes de pasar por el quirófano.

Hoy, con 28 años, solo mira al futuro. Su pequeña goza de buena salud, el mioma ha desaparecido y quizá le busque un hermanito a Julia. Su cuerpo puede. 

«El problema es que los ginecólogos todavía no conocen la existencia de esta técnica»

 b. c.

Victoria Rey trabaja en la clínica Caremujer de Sevilla y es una precursora a la hora de aplicar la ablación con radiofrecuencia para tratar los miomas. Se ha convertido en el hada madrina de Tania Fernández, y no solo de la cambadesa. Cada vez son más las gallegas que solicitan sus servicios para lograr ser madres, afirma. 

-¿En qué consiste esta novedosa intervención?

-En tratar el interior del mioma mediante calor, algo que se consigue por la emisión de radiofrecuencia, por las ondas electromagnéticas, lo que hace que el mioma vaya desapareciendo.

-¿Por qué en Sevilla?, ¿hay algún otro centro que ofrezca esta técnica?

-Se hace en algunos sitios más, pero pocos, y no hay una posibilidad amplia de que se pueda extender porque esta técnica requiere un entrenamiento importante por parte de los ginecólogos. Las innovaciones cuesta trabajo introducirlas en los hospitales. El problema es que los ginecólogos todavía no conocen la existencia de esta técnica.

-¿Por qué no la ofrece la sanidad pública, por una cuestión de dinero?

-No debe variar mucho el coste, probablemente este tratamiento es más barato que la cirugía porque la paciente no precisa ingreso hospitalario. La radiofrecuencia requiere menos tiempo, la sesión dura una media de 17 minutos, y no precisa hospitalización, con lo que se ahorran muchos gastos. El problema no es tanto el económico como la falta de formación. Después de la información, tiene que venir la formación y un entrenamiento importante. Ahora estamos en esa etapa.

-¿Cómo llegó a convertirse en una experta en este tema?

-Me formé fuera de España en otra técnica mínimamente invasiva como esta, para aprender como aplican los radiólogos la radiofrecuencia en otros tumores, como los de hígado y tiroides, en los que se lleva haciendo hace más de veinte años, e incluso en los cánceres hepáticos. Nos fuimos a formar para aprender como funcionaba el generador de radiofrecuencia, el electrodo, hicimos pruebas en animales y, cuando estuvimos a punto, aplicamos la técnica en mujeres que tienen, en su mayoría, problemas de fertilidad. Incluso hay miomas que no son accesibles para la cirugía y para los que no hay otra alternativa. La necesidad de darle solución a nuestras pacientes ayudó a implantar esta técnica, con la que se logra reducir el tamaño del mioma.

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