Los mil colores marinos de las Rías Baixas

Pontevedra, Arousa y Vigo todavía sorprenden a científicos y buceadores por su variedad

.

pontevedra / la voz

Bajo el sol del verano, las aguas de las rías lucen claras y transparentes. Miles de bañistas disfrutan de cada jornada soleada, ajenos a que comparten espacio con cientos de especies marinas. A sus orillas se encuentra una de las mayores concentraciones de población de Galicia y, sin embargo, sus fondos submarinos son uno de los ámbitos más desconocidos. Probablemente el gran público sepa más de un lejano safari en África, a través de los documentales de la televisión, que de la geografía submarina oculta bajo el mar arousano.

Playa de Panadeira, en el casco urbano de Sanxenxo. O playa de A Lanzada, mucho más expuesta al mar. Para la mayoría de los turistas que disfrutan de estos arenales, las especies más comunes son los mújeles que divisan desde el paseo de Os Barcos, en el primer caso, o los montones de algas que el mar arrastra a la orilla, en el segundo. Y sin embargo, como explica Ángela Rodríguez, de la escuela de buceo Wayuu de Sanxenxo, en ambos lugares es posible encontrarse caballitos de mar, nécoras, centollos y estrellas de mar. Están ahí, pero a la vez no están. El agua oculta un ecosistema preñado de vida, que subsiste a escasos metros de las toallas y las sombrillas de playa.

En la ría de Arousa, al pie del faro, habita por ejemplo una colonia de caballitos de mar. Y en Pontevedra, en Beluso, es fácil que en una inmersión se descubran pulpos y espectaculares y coloridos moluscos nudibranquios de clases como Villafranca, Cantabria, cristatus o flabellina. Si uno los ve en su entorno natural no se arrepentirá de llevar una cámara para poder inmortalizar su hallazgo.

Acostumbrados a ver cefalópodos como la sepia o el choco, y peces como el sargo o el rodaballo, en las bancadas de las peixeiras en las plazas de abastos, a los buceadores primerizos les sorprende mucho observarlos en su ambiente marino, con unos colores de los que carecen en tierra, mucho más apagados tras su captura. En el agua, se despliega todo un mundo de color, con una amplia gama de brillos, matices y sensaciones visuales.

Antonio Larrauri, de Wayuu, explica que la visibilidad habitual en las rías se sitúa en una horquilla que va de los seis a los doce metros. Este verano, sin embargo, se han dado unas condiciones excepcionales que permiten a los buceadores ver, en algunos días, a una distancia superior a los doce metros. Es una visión privilegiada, en un mundo fascinante, tanto por lo que ya se conoce de él como por lo que aún oculta.

En islas como Tambo, en el interior de Pontevedra, o en Ons, que protege la ría, el litoral es mucho más que acantilados y calas. Numerosas furnas o cuevas submarinas, sirven de hogar a especies animales y vegetales.

Las rías no son uniformes. En su zona central son habitualmente de arena, pero en los bajos, salientes y otros puntos concretos de este litoral, existe abundancia de vida. Ángela Rodríguez destaca, por ejemplo, la belleza estilizada de las gorgonias, o la curiosidad que produce el espirógrafo, que es tiene el aspecto similar a una flor blanca, pero que se cierra al tocar. No es una planga, sino una especie de gusano marino, aclara Rodríguez.

Arroaces y pecios

El hombre ha sabido respetar la riqueza ecológica de las Rías Baixas y sus islas. El director del Parque Nacional, José Antonio Fernández, precisa que uno de los indicadores de la recuperación ambiental de las rías son la proliferación de arroaces. Aunque no tengan buena fama en algunos sectores pesqueros, el arroaz es un buen indicador ambiental.

La actividad antrópica está limitada en las islas, donde no se puede pescar sin ton ni son. Además, la condición artesanal de la flota de bajura pontevedresa garantiza la viabilidad de una explotación racional de los recursos. La mano del hombre también se nota en otro factor, cubierto de desgracias y leyendas: los pecios. Los naufragios en estas costas son innumerables. En sus fondos marinos se encuentran restos de anclas pétreas que se suponen que podrían proceder de tiempos tan remotos como la llegada de los primeros pobladores gallegos. Mucho más reciente, en Ons, se puede bucear, bajo la supervisión de expertos, en el Cordero González, un pesquero que se hundió en 1975 y que hoy es una de las referencias de paso obligado en un mundo marino propio de las novelas de Verne.

«No sabemos cuántas especies hay, muchas están por descubrir»

Los enclaves insulares de las Rías Baixas son un refugio único para la fauna y flora submarinas

marcos gago

José Antonio Fernández conoce a la perfección el Parque Nacional Illas Atlánticas de Galicia, una joya ecológica del noroeste de España, tanto en superficie como debajo del mar.

-¿Qué importancia tienen el Parque Nacional y los ecosistemas submarinos de las Rías Baixas?

-Son los lugares para peces y mariscos, junto con Perú, más importantes a nivel mundial. Todo gracias a los afloramientos que son una fuente de vida que tenemos en el Parque Nacional.

-¿En qué consisten estos afloramientos?

-Son las aguas frías profundas del océano, suben con nutrientes, desplazan a las aguas en superficie que están calientes, gracias a los vientos del norte. Es un agua muy rica, que hace que los organismos aprovechen estos afloramientos para crecer. Comen el plancton de una forma muy voraz, muy rápidamente empiezan a engordar los bichos. El plancton es la base de la cadena alimentaria y con los afloramientos hay un bum de plancton que provoca que tengamos unas poblaciones enormes de fauna marina tanto en el Parque Nacional, como en rías como Arousa o Pontevedra. Si alguien se pregunta por qué son tan ricas nuestras aguas, la razón es esta. Si no llegamos a tener este afloramiento, la costa estaría al nivel del Mediterráneo.

-¿Cuántas especies de vegetales y de fauna tienen catalogadas en Illas Atlánticas?

-No sabemos cuántas hay. Hay un montón de especies pequeñitas que no tenemos ni idea de lo que son y muchas están aún por descubrir. Esto es lo que nos puede ayudar a investigar más y más. No tenemos ni idea de cuántas especies hay. Sabemos mucho de la parte terrestre, pero de la parte marina se conoce un porcentaje pequeño de lo que hay en todo el mundo. En el Parque Nacional solo de especies marinas hablamos ya de unas 400 distintas, pero solo de las macroespecies.

-¿Es posible que las Rías Baixas escondan aún especies nuevas para el mundo científico?

-Sí, seguro. De hecho cada mes o dos meses hay colectivos que se dedican a investigar y que cogen especies y que tienen que catalogarlas. Por ejemplo en la ría de Arousa el grupo de estudio del medio marino, que están en Ribeira. Y tenemos también ahora el seguimiento de especies exóticas invasoras.

-¿Qué tipo de especies se están descubriendo en el parque?

-Principalmente libranquios, que son unos moluscos gasterópodos que la gente llama liebres de mar o babosas de mar. Son muy espectaculares y en el Parque tenemos muchísimas..

-¿Cuáles son las especies más comunes en las Illas Atlánticas?

-En el mundo submarino uno se puede encontrar los fondos de maerl, son algas coralígenas. Después tenemos los fondos de cascajos, que son espacios donde abundan zamburiñas, sepias, berberechos, pulpo, rayas, peces planos, sargos y muchos más. Tenemos también en zonas de roca los percebes. Las laminarias del Parque son otro recurso importantísimo, o la zostera de la ría de Arousa. Es el lugar escogido donde los chocos hacen sus puestas y sin ellas no habría. En definitiva, todo lo que puede encontrarse en una plaza está también en el Parque Nacional.

-A la hora de hacer una inmersión en el Parque, ¿qué requisitos se tienen que cumplir?

-Si es con botella, hay que tener el título de buceo, el seguro al día y hacerlo con dos personas juntas, tanto en buceo como en apnea con plomo. Es por una cuestión de seguridad. Se pide permiso por Internet y el guarda del Parque lo sella, comprueba que es cierto todo lo que se dice y a bucear. No hay ningún problema para hacerlo.

-¿Qué debe tener en cuenta un buceador para aprovechar al máximo su experiencia?

-Si eres novato y no tienes ni idea de bucear con botella porque no tienes el título, con un tubo y unas gafas te llega de sobra. Simplemente acercándose a la zona de rocas se puede ver de todo, desde algas y percebes, a algún santiaguiño o un pulpo. Puedes ver de todo. Si se va con botella, recomiendo ir con un grupo de buceo, porque hay unos puntos en el Parque para bucear que ya están preparados, porque son zonas según experiencia, si se es experto o novato, o medio y medio. Los grupos de buceo te orientan. Tenemos grupos de buceo muy buenos, de empresas pequeñas y que funcionan todo el año, en invierno y verano.

-¿Algún accidente geológico singular en este ámbito?

-Sí, en Cíes yo me quedaría con el Alto del Príncipe; en Ons, con el Burato do Inferno y punta Centolo y las furnas, que son espectaculares; en Cortegada me quedaría con punta Fradiño y las Malveiras ;y en Sálvora me quedaría con el Alto del Milreu y el illote de Noro.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Los mil colores marinos de las Rías Baixas