«Este oficio estivo 60 anos deixado da man de deus e estamos intentando reflotalo»


Ribeira / La Voz

Ramón Collazo, presidente de Agalcari, es perfectamente consciente de la situación que atraviesa el oficio que heredó de su padre y de su abuelo y, aunque no se resigna a verlo desaparecer, asume las dificultades que existen para su supervivencia. Pese a ello, insiste en la importancia de contar con un reglamento y con un sello de calidad propios para la construcción naval en madera, el principal caballo de batalla del colectivo: «Para nós é importante deixar un legado, aínda que a carpintería de ribeira non teña futuro queremos que quede algo, xa non por nós, senón por meu pai, e meu avó, e os de todos os que se dedican a isto».

Con ese objetivo comenzó su andadura Agalcari hace algo más de una década, pero la tarea es ardua: «Este oficio estivo 60 anos deixado da man de deus, e nos últimos dez anos estamos intentando reflotalo». Pero para lograrlo necesitan respaldo, y no abunda: «Contamos con apoios puntuais da Administración, pero dan para manter a asociación e pouco máis, non é suficiente».

Son muchos los frentes que tiene abiertos la actividad, pero Collazo apunta en dos direcciones fundamentalmente: la necesidad de que existan cursos reglados para formar a futuros carpinteros de ribera «porque non hai relevo xeracional» y la conveniencia de algún tipo de medidas que incentivasen la construcción en madera, como establecer beneficios fiscales por la compra de embarcaciones menos contaminantes: «Iso podería axudar a que haxa futuro».

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«Este oficio estivo 60 anos deixado da man de deus e estamos intentando reflotalo»