La red recurrió a un pesquero porque el primer barco traía más coca de la prevista

m. g.
ribeira / la voz

Fue la rama de Rodríguez Parada la que finalmente puso en el agua el alijo que Vigilancia Aduanera y los Geo interceptaron el martes, de madrugada, a seiscientas millas de las islas Azores, con una cantidad de cocaína que oscila entre las 2,5 y las 2,7 toneladas. Viajaban a bordo del remolcador Titán III, propiedad del armador Pedro Rodríguez, que al parecer se ofrecía al mejor postor para este tipo de trabajos y tenía otras ofertas sobre la mesa. Verdaderamente, su aventura en este negocio se caracteriza por el desastre. Averías, falta de combustible y, lo más destacado, haber cargado más cocaína de la prevista cuando el material fue trasvasado al Titán, cerca del Caribe, por el buque que realizó el primer transporte, desde la costa de Venezuela.

Todo ello provocó un cambio de planes por parte de la red en tierra, que es donde entran en juego Mario Otero, su familia y su socio Serafín Pego. Desaparecen las planeadoras que debían recoger la droga frente a la costa gallega para ser sustituidas por un pesquero legal, el Sempre Cacharelos, que al parecer se dedica a la merluza y zarpa desde Ribeira el propio martes, con tres tripulantes, sin saber que el Titán ya había caído. También él será abordado, un día más tarde, en las coordenadas en las que debía encontrarse con el remolcador.

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