vilagarcía / la voz

Una operación como la que ha tumbado de nuevo a Manuel Charlín Gama no es sencilla. Fuentes de la investigación indican que detrás de la caída del capo arousano y de la veintena de detenidos que de momento han corrido su misma suerte se encuentran dos años de arduo trabajo. Una labor que ha sido asumida, diseñada y ejecutada íntegramente desde España, sin colaboración de cuerpos de inteligencia extranjeros. Por lo demás, lo que ha trascendido de sus entresijos apunta a una forma de proceder de sobra conocida entre las fuerzas de seguridad: cocaína de procedencia colombiana fletada a bordo de sucesivas embarcaciones hasta alcanzar las costas gallegas para su alijado y posterior distribución por tierra.

Parece claro que el origen de la mercancía se sitúa, efectivamente, en Colombia. Sin embargo, no fue allí donde tocó el mar. Comienza a adquirir tintes de costumbre la inserción, dentro de la logística de este tipo de alijos, de una escala intermedia en Venezuela. La falta de control en los pasos fronterizos estaría facilitando la llegada a puertos venezolanos de envíos por tierra de cocaína cuyo destino final se encuentra en Europa. Este habría sido el mecanismo seguido por el material que ha provocado el arresto de Charlín, Bóveda, Santos y su gente. Tampoco la presión sobre los puntos de embarque se antoja demasiado concienzuda, lo que convertiría a la costa venezolana en un enclave perfecto para que los alijos sean embarcados.

Otra vez la vieja escuela

El resto de la secuencia sigue las líneas de la vieja escuela. Una embarcación fletada desde Galicia avanza hacia un punto concertado, próximo ya al Caribe. Es allí donde la mercancía se somete a un primer trasvase, entre el barco que ha zarpado de Venezuela y el transporte que llega desde la costa gallega.

Cuatro personas, dos ciudadanos españoles y dos senegaleses, tripulan esta segunda embarcación. Ellos serán los encargados de cruzar el Atlántico con la cocaína, debidamente camuflada.

No ha quedado despejado todavía si la intención de los narcotraficantes pasaba por introducir el barco directamente en un puerto gallego. Aunque la opinión de los investigadores, tanto por la forma de actuar de los clanes de las rías como por las características que reúnen los teóricos cabecillas de esta operación, apuntan a otra solución clásica: la salida de lanchas rápidas desde la costa de Galicia para garantizar una veloz y más discreta llegada a tierra del material.

En cualquier caso, no hay ni tiempo ni oportunidad de plantearse algo así. El Servicio de Vigilancia Aduanera y el Grupo Especial de Operaciones (GEO) del Cuerpo Nacional de Policía se anticipan a cualquier plan que la organización o los tripulantes tengan en mente y abordan la embarcación cuando navega a 600 millas de las islas Azores.

Las cuatro personas que viajaban a bordo del barco, interceptado hace dos días, ingresarán en prisión al poner un pie en tierra. Así lo ha decretado el juez titular del número 4 de Vigo, que pilota las investigaciones, tras tomarles declaración por teléfono. En cuanto a la embarcación, está siendo dirigida hacia un puerto canario, al que probablemente arribará la próxima semana.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

El barco con la droga procedía de Colombia y fue interceptado en Azores