Eugenio Giráldez, la voz de todos los hogares

El periodista rememora su trayectoria con motivo del premio de la asociación Amigos de Pontevedra

S.B.
pontevedra / la voz

Eugenio Giráldez Villar (Caracas, 1958) es uno de los periodistas más reconocidos de la ciudad de Pontevedra. Especialmente su voz, ya que transmitió las noticias durante más de tres décadas a los vecinos de la capital de provincia a través de la emisora asociada a la Cadena Ser en la ciudad. Aunque Eugenio ha tenido la suerte, en su trayectoria profesional, «de haber tocado los tres palos: prensa, radio y televisión».

El premio de Amigos de Pontevedra alcanza este año su edición número 47 edición, y la asociación que lo convoca homenajea con él a personas que destaquen por su trayectoria vital y profesional en defensa de la ciudad. «No contaba con él», reconoce Giráldez, que se siente muy agradecido por recibir la distinción. «En nuestra profesión llevamos más palos que reconocimientos y hay que aprovechar los pocos que nos dan en la vida», reflexiona.

Eugenio es, como tantos otros, hijo de la emigración. Sus padres son de Vigo y decidieron marcharse a América por las mejores expectativas de trabajo, en comparación a una España deprimida -años 50-. Antes de cumplir los ocho años, su familia decidió asentarse en Madrid, donde cursó todos sus estudios y entró en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. «Empiezo a trabajar muy pronto, gracias a contratos de prácticas. Mi primer sueldo fueron 15.000 pesetas -unos 90 euros-», rememora. Poco a poco fue creciendo profesionalmente y encontrando nuevas oportunidades: «En 1981 mi padre ve unos anuncios en Faro de Vigo y en La Voz de Galicia, buscando un periodista especializado en local para una emisora de radio. Lo mando y me llama Radio Pontevedra». No se había puesto ante un micrófono en su vida, aunque era un gran oyente de radio, pero le ofrecieron una prueba, gustó y a la semana estaba firmando un contrato. Así empezó su carrera profesional en la ciudad de Pontevedra, con tan solo 22 años.

En 1986, el equipo que lideraba Giráldez recibió el Premio Ondas «por la innovación que supuso el estilo de información que hacíamos», señala. Coincidía en «una época buenísima de excelentes profesionales -Manuel Antonio Rico, Fernando Ónega, Javier González, Luis Rodríguez, entre otros- de forma que cada vez que podía, iba a Madrid, les veía y aprendía». De esta forma, pensó que podía trasladar ese estilo a provincias, «salvando las distancias y dimensiones», pero el formato, modelo y forma de relatar la actualidad le inspiró. «Quería que fuera la marca de nuestro equipo». Además, refleja que hicieron algo «muy arriesgado y que ahora está tan de moda»: en las elecciones autonómicas de 1985 decidieron dar un avance de los resultados a las 20.01 horas. «Lo hicimos solo en la provincia de Pontevedra, no teníamos más capacidad. Y acertamos». En la perspectiva de aquel entonces, fue algo revolucionario.

Colaboración en La Voz

Tras su salida de Radio Pontevedra en el año 2012, las casas de la ciudad quedaron algo huérfanas de su voz, aunque no por mucho tiempo. «He tenido la enorme suerte de que a los pocos meses volví a trabajar», consciente de la enorme dificultad que conlleva el oficio. Pasó solamente un mes «en el dique seco», ya que el entonces delegado de La Voz de Galicia en Pontevedra, Manuel Blanco, le ofreció contar con sus servicios como colaborador para que escribiera las contraportadas dominicales de la edición de local. Lleva ya 249 semanas de forma ininterrumpida en La Voz, «donde sigo aportando y sintiéndome muy a gusto».

Al poco tiempo de aquello, entró a formar parte del elenco de contertulios de Foro Aberto, en la televisión autonómica y al poco le proponen entrar de colaborador en el magazine Boas tardes. «Allá fui», cuenta Eugenio con entusiasmo. A los tres meses, el responsable de la productora del programa le sugiere ser el redactor jefe del equipo de Boas tardes. «Dije que sí e incorporamos a Silvia Jato como presentadora». A la temporada siguiente volvería a tener un nuevo rol: codirigir el programa compartiendo responsabilidad con Noelia Otero.

Aquella etapa remató pero Giráldez no paró. Se le ofrece seguir aportando su experiencia desde el canal Rías Baixas. «Acepté encantado y en esas sigo, pasándolo muy bien en esta profesión», confiesa.

Sobre el futuro y la incidencia de la digitalización en este oficio, recuerda que «han pronosticado que nos moríamos muchas veces» y reflexiona que «más que estar en crisis, estamos ante una revolución en ciernes pero no resuelta». Internet es un obligado escaparate y la cuestión está en buscar un equilibrio entre buen periodismo por un lado y un periodismo económicamente rentable por otro. «Siempre habrá necesidad de que alguien cuente las cosas», concluye.

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