Taiwán palea con maestros gallegos

En dos años, el técnico de Caldas, que ha contado con la presencia temporal de Perucho, ha sido clave en el despegue del piragüismo del país asiático


Carlos Pérez, Perucho, tenía prevista su llegada hoy de vuelta a Galicia procedente de Taiwán. Allí pasó los últimos 17 días. Y aunque algo de turismo hizo, el suyo no era un viaje de placer. Si acaso, de satisfacción por el trabajo bien hecho, y por poder repetir una experiencia singular al alcance de pocos en el piragüismo español. Trabajar como invitado de lujo para una selección nacional. En su caso, la júnior y sub-23 masculinas y la sub-23 y sénior femeninas, de la mano del que es desde hace dos años el entrenador del combinado de formación del país asiático, el caldense Antón Pazos.

Responsable de las selecciones de España sub-21 y sénior de kayak-polo entre el 2004 y 2008, con un título mundial y uno europeo al frente de su palmarés, Pazos dirigió los equipos nacionales de Portugal de la especialidad los dos años siguientes, para centrar después su carrera en el piragüismo de esprint en el Náutico Pontecesures. Un paso este último que sucedió a su decisión de dejar su trabajo de administrativo y coordinador de vuelo de Iberia en el Aeropuerto de Madrid Barajas «polo estrés do traballo e da cidade» en la que, afirma, fue «a decisión da miña vida».

Tres mil euros y gastos pagos

Pazos, uno de los mentores de una de las kayakistas con mayor proyección del piragüismo español -la multimedallista internacional Camila Morison- , recibió en el 2017 una oferta de la Federación de Taiwán para hacerse cargo de la mayoría de sus equipos nacionales de kayak masculino y femenino. Sin miedo a ver mundo, y con un salario de unos 3.000 euros al mes con todo pagado -«aquí hai ofertas mellores», resalta-, allá se fue.

«Os obxectivos desde un primeiro momento en Asia son moi claros: Resultados o máis pronto posible». Sobre esta base, y siendo «unha cultura totalmente diferente», para Antón Pazos «ao principio foi duro. Aquí están moi enfocados só a traballar e traballar, e tiven algún enfrontamento con adestradores locais por iso. Non fan días ou semanas de descarga. Todo é adestramento duro en once sesións á semana. Cando eu programaba tardes ou días de descanso doíalles a cabeza», recuerda con una carcajada el técnico gallego. Los hechos le han dado licencia para hacerlo. «Finalmente, os resultados comezaron a chegar». Sin ir más lejos, «a semana pasada acadamos os mellores resultados de Taiwán nos Campionatos do Mundo júnior e sub-23» disputados en Bulgaria, «chegando a gañar a final B do K-1 500 sub-23 masculino». Antes, repasa, «o ano pasado conseguimos as primeiras dúas medallas de Taiwán nuns Campionatos Absolutos de Asia, no K-2 e K-4 500 femininos, clasificándonos para os Xogos Asiáticos».

Así las cosas, «agora é todo moito máis fluído e doado». Con Pazos disponiendo un sistema de 4 a 5 horas diarias de entrenamientos con dos tardes y un día completo libres a la semana. Un régimen en el que sus pupilos han contado con Perucho por segundo verano ?en el 2017 los entrenó 16 días en agosto?. «Contamos cunha partida para traer un deportista de elite español. Elixín a Perucho», explica su paisano, «polo seu currículo, un campión olímpico ?K-2 500 en Pekín? aquí chama a atención, pola boa xente que é, e porque aos 39 anos», fuera desde el 2013 de las grandes citas internacionales, «aínda é moi rápido. Aquí están todos encantados con el. É un máis».

«Voltarei o próximo ano»

Con un contrato de 8 a 10 meses al año, el entrenador de Caldas tiene sobre la mesa «ofertas do equipo nacional feminino de Corea e de varios high school de China e de Xapón». Una prueba de que sus buenos resultados en Taiwán, un país ni de lejos entre la élite mundial, no están pasando desapercibidos. Es por ello que, tras su próximo regreso a Galicia el 1 de diciembre, Pazos lo tenga claro: «Voltarei aquí o próximo ano, ou a outro país asiático».

«Ao occidental aquí trátano realmente ben»

Nadie mejor que Perucho para valorar el trabajo de Antón Pazos más allá de los meros resultados, que resalta el propio palista de Cangas: «O nivel do equipo de Taiwán vai mellorando moitísimo grazas ao traballo que está a realizar Antón con eles, no último Mundial Júnior e Sub-23 un dos seus padexeiros foi décimo no K-1 500 Sub-23, e o do K-1 500 xuvenil acabou 14º.» tras alcanzar sendas finales B. «Traballei cos mesmos rapaces do ano pasado, e notouse a melloría, máis fortes». Un avance al que el campeón olímpico en Pekín intenta contribuir «axudando na técnica de paleo e nos métodos de adestramento que facemos en España», y que el entrenador de Caldas ha implantado en el país oriental.

Si Pazos está convencido de seguir en Asia es, más allá de lo deportivo, por lo bien acogido que se siente. «Ao occidental en Taiwán trátano realmente ben. Pola rúa moita xente se para a falar contigo con catros palabras que saben en inglés. A xente é moi nobre -apenas hai delincuencia-, e hai moi bo nivel de vida. Encántame a orde, e o respecto da xente». Un entorno social acompañado de un paisaje físico que gusta al entrenador gallego: «Taiwán é moi bonito, e tamén moi moderno. Taipei, a capital, é ultramoderna e está súper coidada». ¿Y el flanco de la comida? Pues «non é ningún problema», nos cuenta el de Caldas de Reis. «Practicamente ninguén cociña nas casas. Hai moreas de pequenos restaurantes por todas as partes, e moi baratos». Y por encima «o máis típico aquí, o hot pot, é algo semellante ao noso cocido».

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