Vieira en la mejor de las compañías

El cambio de rumbo dado por la organización ha convertido las jornadas de exaltación del marisco en todo un éxito, que ha dejado un excelente sabor de boca en Cambados


cambados / la voz

A veces, el ser humano puede hacer milagros. En Cambados lo acaban de demostrar. Porque algo de magia hay en que esta localidad haya podido celebrar unas jornadas de exaltación de la vieira en un año como este, en el que esa joya del mar se ha mostrado esquiva a los rastros de los barcos. Gracias al ingenio de la organización no solo ha habido fiesta, sino que esta ha dejado un excelente sabor de boca en quienes por ella han pasado. En los hosteleros que, desde sus food truck vendían el marisco en distintas versiones -se llegaron a despachar más de mil piezas de vieira en su concha-. En los cocineros que mostraron su arte en los showcookings con degustación incluida celebrados bajo la carpa oficial. Y sobre todo en quienes se acercaron hasta la villa del Albariño atraídos por la promesa de una experiencia sensorial de esas que valen la pena ser vividas.

Quizás la clave de este éxito es la perfecta armonía alcanzada entre el planteamiento de las jornadas gastronómicas y las características intrínsecas de la viera. Este no es un producto de masas. No puede serlo: su extracción y comercialización está sujeta a un proceso que convierte cada pieza en un pequeño tesoro. Y más en un año de capturas escasas. Mar Ambroa, la gerente de Porto de Cambados -la empresa formada por la cofradía para poder comercializar este producto- tiene claro que cualquier acción que se haga para promocionar la vieira tiene que responder a unos estándares de calidad altos. Y parece que eso se logró este año. «Este es el camino por el que tenemos que ir», razonaba ayer Ambroa. Las caras de los asistentes al showcooking ofrecido a la una de la tarde por Diego López, del restaurante La Molinera, le daban la razón. «Vimos de Marín. Chamounos a atención a idea e quixemos vir probar», cuentan Antonio y sus amigos. Ellos tuvieron suerte y encontraron sitio para ese pase. «Para el próximo año tendremos que organizar más demostraciones con degustación, porque mucha gente se quedó con las ganas», reconoce Ambroa.

«Qué lujo», exclamaban, mirando la sesión desde la barrera, una pareja de turistas llegados de Madrid. Llegaron cuando ya no quedaban vacantes, pero desde la distancia no perdían detalle de la clase de cocina impartida por López. El cocinero trabajó con la vieira, la protagonista indiscutible del día, pero también con otros productos de Porto de Cambados, como el pulpo. Un día antes, María Varela, que lo había precedido en los fogones, había empleado otro de los productos de lujo de Porto de Cambados, las huevas de erizo.

Y es que a la vieira le han salido grandes compañeros de viaje. No solo las especies que, con un mimo extremo, comercializa la empresa de la cofradía de Cambados, sino también los aderezos utilizados para potenciar su sabor a mar. Como la salicornia, una hierba de litoral utilizada ayer en una sopa fría. Sin olvidar, claro, los excelentes albariños, cargados de matices y aromas, con los que se regaba cada plato. No podría ser de otra forma. Al fin y al cabo, esto es Cambados.

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