«Sabían que había un problema y dejaron morir a esas personas»

Olalla Torres, la hija de una víctima de la bacteria del Chop, asegura que la familia no buscaba dinero


pontevedra / la voz

La familia de Miguel Ángel Torres Meira, un paciente de 50 años que falleció el 20 de octubre del 2014 debido a un shock séptico originado por una bacteria que contrajo en el Hospital Montecelo, valoró este viernes la sentencia que condena al Sergas. La Consellería de Sanidade, a través de su aseguradora, tendrá que indemnizar a la viuda y a la hija con la cantidad de 114.411 euros. Olalla Torres Custoya, hija de Miguel Ángel, comentó a La Voz sus sentimientos encontrados tras conocer, casi cuatro años después, el fallo del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Pontevedra.

«La verdad es que por una parte estamos contentos, pero por otra parte no porque la Justicia es muy lenta. Se van tapando unos a otros porque nunca van a reconocer de primeras que cometen errores. Nosotros denunciamos para que alguien pagase y al final lo único que hacen es pagarte un dinero», expuso Olalla, que entonces tenía 24 años.

Según su opinión, tras el brote de pseudomona el Chop no actuó de forma correcta. «Queríamos que esas personas y esos médicos que sabían que había un problema, porque eso se sabía, hubieran actuado y no se hubiera dejado morir a esas personas, porque no fue solo mi padre. Hubo más muertes y gente que se contagió pero que se recuperó», remachó. «Al final se tuvo que cerrar esa planta para intentar buscar una solución cuando ya era tarde», apuntó. Olalla hizo hincapié en que su padre ingresó en Montecelo para un tratamiento con células madre -por su linfoma no Hodgkin- que le permitiera llevar una vida mejor, no para morir.

«Él fue a hacerse ese tratamiento para tener mejor calidad de vida y evitar la quimioterapia. Tenía una esperanza de vida de diez o doce años más. Tampoco nos trataron en el hospital como creo que nos merecíamos. Al principio como que querían achacarnos la mitad de la culpa por la gravedad de su enfermedad. A él no le informaron de nada ni firmó ningún papel», aseguró.

La familia incide en que no le quedó otra solución que acudir a la vía judicial al desestimarse su reclamación administrativa. «No queríamos algo económico, sino que alguien pagase por esto. Mi abogado [Carlos Quintía] cree que no van a recurrir, pero nunca se sabe». Olalla se emociona al citar a su madre: «Ella está destrozada. Mi padre para ella, lógicamente, lo era todo. Se ha visto sola, triste, mi padre era muy joven. Ahora tampoco está contenta. En su día animó a mi padre para que se hiciera ese tratamiento y se siente culpable»..

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