«No se puede añadir más dolor al que ya tiene la familia de un desaparecido»

El conocido periodista presenta hoy en la Feira do Libro de Ribeira su último trabajo editorial


ribeira / la voz

«Te buscaré mientras viva». Esta es la frase que más suelen repetir los familiares de las personas desaparecidas, y que el periodista Paco Lobatón ha decidido tomar prestada para titular su último trabajo editorial, que hoy -a las 20.30 horas- presentará en la Feira do Libro de Ribeira. El escritor ha reunido en esta obra 14 casos que aún están sin resolver, «pero mientras no hay una evidencia de muerte, hay una esperanza de vida».

-¿Cómo eligió estas historias?

-Son historias que yo he venido conociendo a lo largo del tiempo, algunas desde los años 90, cuando hacía el programa ¿Quién sabe dónde?, y otras de las que he sabido más recientemente. Todas son representativas y, en conjunto, ofrecen un abanico que representa las distintas tipologías que se producen en desapariciones de personas en España.

-¿Hay más desapariciones de niños o de mayores?

-Hay de todo. Hay casos de menores, como el de Caroline del Valle, a la que se le perdió la pista en Sabadell en el 2015, o el del cordobés Paco Molina, que tenía 16 años. También hablo de historias que nos llevan a otra tipología de casos, como el de Ángeles Zurera, de la que se cumplen 10 años de su desaparición y que justamente coincidió con un proceso de separación y confrontación con quien era su marido. Es un suceso con un posible trasfondo de violencia de género, y que tiene que ver con el de la pontevedresa Sonia Iglesias.

-¿Cuál es el caso que le ha impactado más?

-Todos me han impactado. Algunos ya lo hicieron en el primer momento en el que supe de ellos, pero para mí lo importante del aprendizaje es que ahora, al volver a actualizar toda la información para el libro, me han sorprendido aspectos que desconocía; y, sobre todo, se ha reafirmado el valor enorme que tienen los buscadores, esas familias que buscan sin tirar jamás la toalla.

-¿Cómo mantienen la esperanza?

-La esperanza puede flaquear, pero sin duda es el motor que sustenta toda su vida, o su capacidad para sobrevivir, que es lo que caracteriza a estas personas. Es un ejercicio de permanente supervivencia que resuelven en una clave absolutamente ejemplar de generosidad y de tenacidad.

-¿Qué papel juegan los medios en las desapariciones? ¿Por qué unas tienen tanta repercusión y otras caen en el olvido?

-Considero que la diferencia consiste en que los propios medios entran en una suerte de competición. Cuando se repasan los casos recientes de desapariciones que han tenido una cobertura excepcional se puede constatar que parecía que había una carrera establecida entre varias cadenas de televisión, e incluso se podría concretar entre determinados programas. Eso tiene que ser superado y tiene que prevalecer ante todo el principio de que, en la búsqueda de una persona, lo importante es contribuir a su localización, y hacerlo con total respeto a los derechos del desaparecido y a los de la familia que lo busca.

-Entre los últimos casos está el de Diana Quer. ¿Qué supuso para usted?

-Lo viví en un doble plano: como cualquier otro ciudadano y desde la fundación tuvimos una atención especial, sobre todo porque hubo muchas familias que expresaron su descontento porque se sentían ignoradas en contraste con el despliegue enorme, tanto de medios policiales como de información, sobre el caso de Diana Quer. Este tratamiento informativo que se le dio, que llegó a ser desaforado y desafortunado, nos llevó a impulsar un foro sobre este tema en el que participaron periodistas, investigadores y familias. De ahí surgió una guía de buenas prácticas que tiene dos principios: no se puede añadir más dolor al que tiene la familia de un desaparecido, ni se puede interferir en una investigación.

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