«Me da la impresión de que quienes de verdad contaminan son los bateeiros»

Juncosa, profesor en la UDC, atribuye la campaña de rechazo a la mina de Touro a «profesionales de la agitación»


vilagarcía / la voz

Ricardo Juncosa forma parte del equipo que asesora a Cobre San Rafael, la compañía que impulsa la reapertura de la mina de cobre de Touro. Profesor de la Universidade da Coruña e integrante del Grupo de Enxeñaría da Auga e o Medio Ambiente de la UDC, es experto en el estudio de la calidad del agua. Sus opiniones sobre el rechazo que genera el proyecto son contundentes. Juncosa sostiene que muchos de los argumentos que se están manejando son «auténticas barbaridades».

-Los sectores vinculados a la ría de Arousa aseguran que la mina es una bomba de relojería.

-También he escuchado a una señora decir que se producirían malformaciones en los fetos. Son verdaderas barbaridades. La mina va a estar a setenta kilómetros de la ría de Arousa. Pero resulta que, hablando de bombas de relojería, la ría ya está contaminada por plomo, arsénico y cobre. Lo refleja un artículo publicado en el 2014 sobre los fangos de esta zona. No soy experto en biología marina, pero se le echaba la culpa a los fungicidas que se utilizan en la agricultura y el viñedo. La agricultura produce más contaminación que algo que no se ha empezado a hacer. También sé que las bateas de mejillones producen bastante contaminación, porque los detritus de los mejillones se depositan y acaban con la flora y la fauna marina. Me da la impresión de que quienes de verdad contaminan son los bateeiros y no sé si quieren desviar la atención para focalizarla en este proyecto.

-No es lo que dice el Consello do Mexillón, que alerta sobre los efectos nocivos de la mina.

-Tienen un concepto decimonónico de la minería. No tiene nada que ver con lo que se hace hoy en día, con actividades predictivas, preventivas y correctivas. Hemos hecho un estudio de la calidad de agua en toda la zona y, créame, el estado de partida es bastante malo. La mina se abandonó hace cuarenta años y no se hizo nada, con aguas ácidas que sí se infiltraban. Ahora, cuando se va a abrir y se va a dejar el medio natural mejor de lo que está, se queja la gente que durante cuarenta años no dijo nada. Es el mundo al revés.

-Bien, pero se habla de que el agua contaminada afectará a todo cuanto quede aguas abajo del río Ulla, incluida la ría.

-Primero, el agua no va a estar contaminada. Si el señor presidente del Consello do Mexillón dice eso, está acusando a los ingenieros de minas de ser unos delincuentes. Inadmisible. Segundo, si el Ulla lleva 29.000 metros cúbicos por segundo, la aportación de la mina sería de un 7 %. Que digan que la mina va a producir un vertido salvaje de ácidos y metales pesados, cuando tienen un embalse con plomo aguas arriba, como el de Portodemouros, con 297.000 hectómetros cúbicos frente a los tres de los que estamos hablando, es ridículo.

-Sí, pero un embalse no tiene balsas de lodos. ¿Qué hay de eso?

-Ningún problema. Las balsas de inertes funcionan como cualquier vertedero. Se impermeabiliza el terreno y esos lodos con metales pesados se solidifican. Las aguas que salgan se vuelven a utilizar en un circuito cerrado, evitando que entren en contacto con el medio natural. Y las que se viertan se tratarán con una depuradora. ¿Que puede haber un escape? Para eso existen las actividades preventivas y correctivas.

-Pero puede haber un accidente.

-Nunca se espera a que haya un accidente, sino que se van corrigiendo los factores que pudiesen conducir a él. Oiga, los aviones se caen y no por eso dejamos de montar en ellos. ¿Cuántos accidentes de carretera se producen y no dejamos de conducir? Si pensamos así, tampoco hagamos embalses. Es ridículo. Insisto, miren los fungicidas que sí pasan al agua y muchos de ellos no se evaporan ni se volatilizan. Hablan de megaminería. ¿Qué me dicen de la megaacuicultura, con 2.300 bateas en la ría? Amigos biólogos me dicen que existen proyectos para minimizar sus efectos y yo no ando pidiendo que se cierren.

-Uno de los riesgos de los que se habla es de esas nueve voladuras diarias. ¿No se resienten los diques ante algo así?

-Es mentira. No conozco ninguna mina en la que se hayan hecho nueve voladuras diarias. Las voladoras se siguen con sismógrafos para controlar la frecuencia de vibración. Y no se hacen en las balsas, sino en los huecos mineros. ¿Es que no se hacen voladuras en zonas urbanizadas? Yo puedo rebatir argumentos técnicos. Por cierto, hablan de falta de transparencia, pero el proyecto está en exposición pública, se puede consultar en la Xunta y se han recibido 1.500 alegaciones.

-En cualquier caso, de la ría de Arousa dependen unas treinta mil familias. Dígame, ¿no comprende usted su preocupación?

-Es que es totalmente infundada. La gente debe informarse bien y no dejarse manipular. Aquí hay unos profesionales de la agitación, y esta sí es una opinión personal, y esa agitación obedece a cuestiones ideológicas. ¿Dónde estuvo esa gente los 40 años de abandono de la mina sin que se hiciese absolutamente nada?

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