La burocracia ralentiza la dotación de balizas a los polígonos bateeiros

Un cambio legal fuerza un proyecto único para toda Galicia, que se licitará a fin de año


pontevedra / la voz

El 26 de abril de 2017 la ría de Pontevedra se vistió de luto tras la colisión del barco Nuevo Marcos, con base en Combarro, contra una batea frente a Tambo. Resultado: tres muertos. Un año después, la lenta maquinaria administrativa ralentiza un proyecto de mejora de la seguridad vial que Portos de Galicia lleva tiempo intentando sacar adelante: la señalización con balizas luminosas de los polígonos bateeiros. En el sector pesquero -y también el náutico deportivo- confían en que se desbloqueen los últimos obstáculos y que se pueda acometer esta mejora, que permitirá dar mayor seguridad a la navegación en la ría de Pontevedra, con su licitación a finales de este año.

El proyecto es respetuoso con el medio marino y seguro para las gentes del mar. No se trata de convertir la ría en un árbol de Navidad lleno de luces. La idea es colocar una señalización luminosa que sirva para identificar los vértices de los polígonos mejilloneros y, como consecuencia, facilitar el periplo de las embarcaciones en su entorno. Es una mejora sustancial en materia de seguridad y que complementará la red de señales existentes ya en las radas autonómicas y en las instalaciones dependientes de la Autoridad Portuaria de Marín y Ría de Pontevedra.

En su día, Portos explicó que las señales no se realizarán sobre las propias bateas, porque estas plataformas flotantes son concesiones de particulares. En su lugar se ubicarán unas boyas, dotadas de balizas, en las cuatro esquinas de cada parque mejillonero. La actuación está presupuestada por la Consellería do Mar en dos anualidades, la actual y la siguiente.

Esta propuesta se hizo pública en febrero del 2016 cuando Portos inició su tramitación ante Puertos del Estado, el organismo con competencia para su tramitación y aprobación definitiva. Hay que señalar que también hay que tener en cuenta la valoración de Costas, que también tiene mucho que ver en este asunto.

La burocracia va lenta y en la tramitación se han incluido los informes sectoriales que incluyen diversos organismos y entidades como capitanías marítimas, cofradías de pescadores y asociaciones. Solo estos plazos llegan su tiempo. Además, fue necesario recabar el visto bueno de la comisión de faros que, en junio del 2017, hizo una modificación a la iniciativa de Portos. La Xunta tuvo que revisar el proyecto y volver a recabar la luz verde, y nunca mejor dicho, de Puertos del Estado. Este permiso preceptivo y obligatorio aún no ha tenido lugar, según indice Mar en una reciente respuesta parlamentaria al popular Carlos Enrique López Crespo.

Por si esto fuera poco, una nueva modificación en la ley que rige las contrataciones pública el pasado 9 de marzo añadió una complicación más a la situación. La intención inicial de Portos, según trascendió en su momento, era la elaboración de un proyecto individual para cada ría -Pontevedra, Vigo y Arousa-, que se licitaría de forma separada. Sin embargo, el cambio legal impone que no se puedan fraccionar o dividir actuaciones con una misma finalidad, por lo que la dificultad de los pliegos de condiciones que regirán el concurso se ha multiplicado.

Fuentes de ente autonómico, sin embargo, son relativamente optimistas y consideran que, si no hay ninguna sorpresa de última hora, este proyecto se podrá licitar, de forma conjunta para toda Galicia antes de que acabe el actual ejercicio.

La reconstrucción de la torre de Picamillo, el faro que se tragaron las olas del Kurt

La torre baliza de Picamillo, situada en un saliente rocoso frente a la costa sanxenxina de Noalla, se vino literalmente abajo en febrero del 2017. Las impresionantes olas que originó el temporal Kurt no tuvieron piedad de esta estructura del siglo XX y el mar barrió las rocas donde se asentaba.

La Autoridad Portuaria de Pontevedra-Marín compensó con una boya, de forma transitoria, la pérdida de esta señal que marca la ruta de la navegación marítima en la misma entrada de la ría de Pontevedra. A su vez, el organismo portuario se puso manos a la obra para su reconstrucción. La actuación está presupuestada en un millón de euros, a cargo de la asignación estatal a Marín, y se encuentra en fase final de contratación para que se construya otra estructura más sólida. No es la única intervención de estas características que se desarrolla en los últimos años. La Autoridad Portuaria también ha mejorado el faro y el muelle de Ons, en un archipiélago estratégico.

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