«Los jóvenes deben convencerse de que no pueden rendirse por un revés»

El deportista, un verdadero ejemplo de superación, lamenta haber perdido las fotos de su encuentro con Felipe VI

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ourense / la voz

Ni una paraplejia basta para frenar a Simón González Salgado (Currás-San Cibrao das Viñas, 1964). El que fuera Campeón del Mundo de Kick Boxing, invicto en trece combates por el título, tampoco se ha doblegado ante la infortunada caída que dañó su canal medular. En su gimnasio de Vigo sigue impartiendo su magisterio deportivo y en un colegio ourensano comprendió que puede motivar a muchos jóvenes para levantarse tras los golpes que recibirán en su vida. Se le atisba ilusionado a la hora de encarar nuevos retos. Es de los que nunca se rinde.

-¿Qué quedan de aquellas glorias deportivas?

-Grandes recuerdos, viajes, muchas ciudades, aunque yo me concentraba mucho y me centré en cada combate. Comencé en 1982, cuando entré en el gimnasio de Carlos Conde, y debuté al año siguiente. Me costaba entrenar, pero lo hacía cuando era para competir. Con Carlos formé un buen equipo, yo le decía que me dejara descansar cuando no combatía, él estudiaba muy bien a los rivales y yo me adaptaba a lo que tenía que hacer. La verdad es que nunca pensé que llegaría a ganar tantas veces.

-¿Fue dura la retirada?

-La verdad es que fue muy emocionante, en julio de 2005 en Ourense. José Luis Baltar me hizo una gran despedida, siempre me había apoyado, aunque yo ya estaba en Vigo, pero se lo agradecí, porque no solo se trataba de ayudar al fútbol.

-Sigue vinculado a su deporte.

-Sí, me lo ha dado todo. Incluso durante el servicio militar tuve la oportunidad de darle una pequeña clase de kick boxing al actual Rey de España, Felipe VI, pero perdí las fotos cuando me licencié y solo me queda ese recuerdo. Ahora sigo en el gimnasio, con el kick boxing y el boxeo. Dentro de poco estaremos en la mítica Cubierta de Leganés, donde han estado todos los campeones. Iremos con Alberto Loureiro, un chico que tenía sobrepeso y al que he puesto fino, con 80 kilos. Va a llegar lejos.

-Insiste en que sigue siendo el mismo tras el accidente.

-Por supuesto. Que no puedo andar, pues voy en silla de ruedas. Que no puedo subir escalaras, pues me pongo de espaldas y lo consigo. Todo tiene remedio y si no puedes hacer algo, pues haces otra cosa distinta, pero no te paras.

-¿Cómo recuerda aquel día en que sufrió el accidente?

-No se me olvida. El 19 de julio de 2014. Subiendo a un tejado, caí de espaldas. Estaba mojado, iba con zapatillas, piensas que pudiste quedarte abajo, cambiarte de calzado, pero no vale la pena darle más vueltas, hay que seguir hacia delante. Y no soy el único, incluso me superan, hace poco también leí el reportaje de Alberto Llovera, el piloto andorrano, parapléjico desde los 18, que ha llegado a correr el Dakar.

-¿Cómo surgió la posibilidad de protagonizar una charla en un colegio?

-En principio era para la clase de mi sobrina, Carla González. Hace gimnasia rítmica y estaba un poco desilusionada porque había fallado en una competición por equipos y quería dejarlo. La convencí de que no podía sentirse culpable y me llevaron a su colegio. Fue increíble. Los chavales son transparentes y se volcaron conmigo, al verme llegar solo en mi coche con mi silla de ruedas. Se interesaron mucho por mi mando con Bluetooth. Los jóvenes deben convencerse de que no pueden rendirse por un revés. Es importante que sepan levantarse después de una caída y que conozcan los valores que tienen deportes como los que yo he practicado. También es cierto que deben saber disfrutar de la vida, aprovecharla. Es importante que trabajen, pero también que sepan sacarle partido a sus oportunidades.

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