La mitad de los defraudadores de las 5 Jotas han devuelto el dinero

Nueve empresas de la trama se declararon culpables de fraude fiscal con Hacienda


vigo / la voz

La mitad de las 18 empresas implicadas en la trama de la carpintería viguesa Las 5 Jotas que fueron acusadas por Hacienda de un delito fiscal han devuelto todo el dinero que evadieron. La administración de dichas firmas entregó en mano a la Agencia Tributaria las cuantías adeudadas como requisito previo para cerrar un acuerdo por conformidad, en el que se confesaron culpables para evitar el juicio. A cambio, el fiscal les ha rebajado la pena para librarse de la cárcel. Aunque ha habido 300 empresas investigadas en toda Galicia, Hacienda solo acusó a 18 de delito fiscal (la cantidad defraudada debe superar los 120.000 euros).

El fisco ha recuperado ya 1,08 millones de euros aunque la cifra entregada por los nueve defraudadores es mucho mayor. Algunos empresarios han llegado a devolver entre 350.000 y 700.000 euros a Hacienda tras admitir su fraude. Eso, sin contar las multas millonarias.

En general, aprovechaban la trama de las facturas falsas para inflar sus gastos y obtener deducciones fiscales por el IVA o el impuesto de sociedades. En su mayoría son del sector del ladrillo.

A las 18 empresas acusadas directamente por Hacienda de fraude fiscal se suman decenas de firmas que no cometieron delito porque sus incumplimientos tributarios no superaron los 120.000 euros. En todo caso, adeudan al Tesoro la cantidad evadida y, si no pagan, sus propiedades pueden ser embargadas. El cobro de esa sumas es un proceso más lento y dificultoso que quienes pagaron a tocateja para alcanzar una conformidad.

A mayores, cerca de un centenar de firmas fueron acusadas únicamente de falsificación de documento mercantil, al haber amañado facturas con el grupo de Las 5 Jotas. Una parte de los administradores alegaron que pasaban por dificultades debido a la crisis del ladrillo.

Juicio a Dabalpo

Uno de los últimos juicios de fraude fiscal comenzó ayer en el juzgado de lo penal número 1 de Vigo aunque el interrogatorio se aplazó hasta hoy para dar tiempo a la Fiscalía a valorar una pericial que la defensa entregó a última hora. Dos administradores de las ourensanas Construcciones Dabalpo y Estructuras Dabalpo se enfrentan a 8 años de cárcel y multa de 1,1 millones por, supuestamente, defraudar 565.000 euros en el 2008 y amañar facturas por valor de 1,4 millones justificadas con obras inexistentes. En el juicio también compareció Jacobo Costas, uno de los jefes de Las 5 Jotas que actualmente está en prisión cumpliendo una condena de seis años por la falsedad continuada de facturas. Su hermano Xosé Manuel, considerado el cerebro de la trama, está fugado desde finales de junio del 2016.

La defensa de Dabalpo presentó una montaña de documentos a la jueza minutos antes de empezar el juicio aunque ya había avisado de que traería nuevas periciales para demostrar la inocencia de sus clientes. El abogado también pidió la nulidad de todo el procedimiento porque considera que los registros de los inspectores de Hacienda en la sede de la empresa en el 2010 no cumplieron todas las formalidades. Hacienda replicó que en aquella fecha conocía ya toda la operativa de la empresa investigada.

Los inspectores destaparon facturas falsas por valor de 150 millones en Galicia

Los inspectores de Hacienda han descubierto que las facturas falsas emitidas por Las 5 Jotas a 300 empresas gallegas ascendieron, como mínimo, a 150 millones. Ese dinero fantasma servía para justificar obras inexistentes con el fin de beneficiarse de desgravaciones fiscales o de fabricar dinero negro para las empresas que querían hacer pagos en B. El grupo Las 5 Jotas funcionaba como el cajero automático de dichas firmas. «La trama se extendió porque la banca colaboraba. Si las sucursales no abriesen cuentas a los trabajadores de Las 5 Jotas, no habrían ido más empresas. Los bancos hicieron de altavoz al bajar los controles de capital», dicen fuentes cercanas al caso.

La inspectores se olieron que estaban ante una trama de gran calado cuando salieron a la luz varios casos de autónomos rumanos que reclamaron la devolución en su declaración de la renta en el 2008 y Hacienda se la denegó porque ese año habían movido 400.000 euros en sus cuentas. Los obreros, que vivían de su salario, se quedaban estupefactos pues jamás habían visto un billete de 500 euros en sus manos. No sabían nada de tales cuentas y todos ellos tenían en común que trabajaban para el grupo de Las 5 Jotas. Su jefe, Xosé Manuel Costas, era el único autorizado para mover dinero en ellas. «Los inspectores tiraron del ovillo por el hilo y los pillaron. Fue una cachada en toda regla. Enseguida crearon equipos especiales. No hay crimen perfecto, siempre queda un cabo suelto. Hubo detrás mucho trabajo y esfuerzo», dicen fuentes próximas al caso.

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