Habrá lombos en todas las carreteras provinciales y se implantará la zona 30

La Diputación pagará las obras del calmado de tráfico en aquellas zonas donde lo pidan los concellos afectados

La de As Sinas es una de las carreteras de la comarca que dependende la Diputación.
La de As Sinas es una de las carreteras de la comarca que dependende la Diputación.

pontevedra / la voz

Han empezado a llegar cartas de la Diputación de Pontevedra a los ayuntamientos de toda la provincia en los que se les pide que identifiquen tramos de concentración de accidentes, vías en las que los vehículos van demasiado rápido o, incluso, zonas en las que estas circunstancias no se den, pero que cunda la sensación entre los vecinos de que, pese a ello, no hay seguridad suficiente para los peatones. Todo ello referido al entramado provincial, la extensa red de 1.700 kilómetros que depende de la Diputación.

La idea es empezar a construir cuanto antes lombos en todas las vías e implantar la zona 30, donde el límite de velocidad no puede exceder de esos treinta kilómetros por hora. Y hacerlo sin coste para los ayuntamientos, algo que hará vencer, sin duda, reticencias. La Diputación de Pontevedra asumirá el coste al cien por cien.

Se aplicará la «filosofía do decálogo de criterios para as actuacións nas vías provinciais que establece que a prioridade nas estradas da Deputación, a partir de agora, será para os peóns», explicó Uxío Benítez (BNG), el diputado delegado del área de Infraestruturas. Y se hará en las 377 carreteras que conforman la red provincial, la inmensa mayoría, destaca Benítez, vías secundarias que atraviesan núcleos de población donde se apostará por «protexer aos colectivos máis vulnerables».

En última instancia, se trata de extender el modelo de Pontevedra, donde la zona 30 no se aplica solo al casco urbano, sino también a las parroquias y zonas del rural, donde en los últimos años han ido proliferando los pasos de peatones sobreelevados, o lombos. Pero los impedimentos físicos para que se circule a velocidades elevadas no se circunscribirán solo a zonas donde se aconseje la construcción de un paso de peatones, sino que se instalarán «redutores físicos de velocidade dos vehículos» en tramos donde se detecten velocidades excesivas sin tránsito peatonal.

Antes del 1 de febrero, los ayuntamientos deben haber entregado la relación de lugares donde consideran que se debe implantar la medida y su justificación. Luego serán los técnicos de la Diputación los que evalúen sobre el terreno la idoneidad del enclave. Paralelamente, la Diputación acometerá una «campaña masiva» de pintado de sus carreteras provinciales para mejorar la señalización de las mismas y adecuarlas a la nueva política de prioridad peatonal.

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