«Non quería ter un barco, quería construílo»

Un estradense fabrica a mano un balandro a partir de unos planos de Internet para botarlo en la ría de Arousa


a estrada / la voz

David Andrade ni tiene título de patrón de embarcaciones ni se ha subido nunca a un velero. Sin embargo, tiene preparado para botar al mar un balandro de 4,30 metros de eslora que ha fabricado con sus propias manos.

No es que lo haya montado él como se hace con los muebles de Ikea. Es que él mismo ha fabricado cada una de las piezas que componen la embarcación. Al principio, el constructor no manejaba siquiera la terminología náutica. Pero tras tres años de trabajo ya habla con soltura del foque y la orza, dos grandes desconocidos para el vecino medio de tierra adentro.

La aventura comenzó en el 2011. «Un día paseando pola costa vin un barquiño duns tres metros de eslora, todo de madeira e feito artesanalmente. Gustoume tanto que pensei en facer un. Cando quedei no paro, como tiña máis tempo, púxenme a darlle. Non sabía o tempo que me ía levar, senón igual non me meto», comenta.

Así fue como David Andrade se inició como carpinteiro de ribeira. Sus conocimientos del oficio eran nulos, pero el estradense contaba con la ventaja de su experiencia en el aeromodelismo. «O aeromodelismo practiqueino desde a adolescencia. A min sempre me gustou construír os meus propios avións. Teño feito varios, e tamén algún barco de radiocontrol. Iso foi o máis parecido que fixen a isto», indica.

La idea inicial de David era fabricar una dorna, pero los problemas para encontrar los planos lo llevaron a construir un velero. «Din con unha páxina en Estados Unidos na que che venden planos de barcos de todo tipo, desde os 2 aos 25 metros. Empecei pensando en facer un máis pequeno, pero, unha vez que te pos, sempre buscas un pouco máis», explica. Al final, eligió un balandro de 4 plazas. «Non teño nin idea de náutica, pero quixen buscar un co que fora fácil manobrar e este pódese levar nun remolque e pódese apañar unha persoa soa para manexalo», comenta. «O amarre é unha renda e unha preocupación máis», razona.

Así fue como a casa de David Andrade llegaron tres hojas -unos planos por los que pagó 90 euros- y con el tiempo se convirtieron en un velero impresionante. Todo lo demás lo puso él en horas. Si algo le sobra al estradense es constancia. «Levoume tres anos, dedicándolle unha media de tres días á semana, con xornadas de varias horas», explica. Desde que ha abierto su propio negocio tuvo que bajar el ritmo, pero ahora ya solo le queda barnizar el mástil, arreglar el papeleo y encargar la vela. «E esperar a que veña o bo tempo para botalo, que como siga chovendo así case o vou poder botar na Estrada en calquera veiga», bromea.

El proceso fue largo. El propio David eligió en las carpinterías de A Estrada las maderas más apropiadas, como el roble para las costillas o el iroko para la cubierta. Él mismo las trabajó sin echar mano de maquinaria especial. Una sierra de calar y una lijadora eléctrica fueron suficientes. «Para cortar o carballo vinme negro», confiesa. «Non hai unha liña recta, pero tamén é o encanto que ten. Isto non é unha cociña», indica. Barnizar, barnizó a rodillo. «Non sei nin cantas mans lle din, pero un montón. O mar é un ambiente moi agresivo. Mira o que fai cos coches e son de ferro...», explica.

El constructor solo compró algunas piezas metálicas y pegamentos y productos de bricolaje especiales. «Tiven que pedilos fóra porque aquí no interior non se vende moito desto», explica. El resto lo fabricó él íntegramente. Incluso fundió plomo en una vieja sartén para fabricar la orza.

Finalizado el proceso -el estradense calcula que deben quedarle unas diez horas de trabajo- el barco luce como el mejor de los veleros. «Aínda hai a quen llo teño ensinado e non me cre que o fixen eu. Pensan que lles estou tomando o pelo e que o que fixen foi compralo e restauralo», comenta.

Y ya terminado, ¿cuánto cuesta un velero así?. David Andrade no tiene ni idea. «Non o fixen por ter un barco e conseguilo máis barato, fíxeno porque me apetecía construílo», dice. Ni siquiera está decidido a sacar ahora el título de patrón, aunque sí está deseando ver su obra a flote y seguro que le sobra quien lo lleve. «Os meus irmáns teñen o PER. Temos pensado estrealo nalgún acceso fácil da ría de Arousa. A ser posible con pouca xente, para que a os da costa non se rían moito de nós», bromea.

el barco

La embarcación construida por David Andrade es un balandro de 4,30 metros de eslora y cuatro plazas. Está fabricado íntegramente con maderas de roble, iroko y pino de Oregón y barnizado a mano

Fabricación. El proceso de construcción le llevó al estradense tres años

Botadura. La embarcación se estrenará en la Ría de Arousa en cuanto llegue el buen tiempo

Sin carné. El constructor no tiene título de patrón, pero ya tiene voluntarios para estrenar su obra

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«Non quería ter un barco, quería construílo»