Blas Charlín le salva la vida al ídolo y capitán de la selección de Angola

El entrenador cambadés y el fisioterapeuta de su equipo, el Sport Luanda e Benfica, reanimaron a Gilberto tras desplomarse en medio de un partido por un golpe. Ya había evitado 3 años atrás una tragedia con un cadete del Salgueiriños

Blas Charlín ya ha hecho historia en el fútbol angoleño -en la imagen, en junio en O Pombal-.
Blas Charlín ya ha hecho historia en el fútbol angoleño -en la imagen, en junio en O Pombal-.

vilagarcía / la voz

La aventura africana del cambadés Blas Charlín alcanzaba el pasado domingo una cota que nunca imaginó cuando en enero se decidía a dar el gran paso y cambiar el banquillo del Pontevedra B por el puesto de técnico adjunto de Zeca Amaral en el Sporting Luanda e Benfica. Desde el domingo, Charlín podrá contar que mientras trabajó con el entrenador más reputado en la historia de Angola le llegó a salvar la vida al ídolo futbolístico de la ex colonia portuguesa y actual capitán de su selección. Un Gilberto que en el minuto 20 del derbi de la capital angoleña con su rival Progreso de Sambizanga se desplomaba sobre el terreno de juego poco después de un choque fortuito con un jugador contrario que le produjo un traumatismo craneal.

«Foi unha imaxe parecida inda que con diagnóstico diferente -Gilberto evoluciona favorablemente desde su reanimación- ao que lles sucedera a Puerta ou a De la Red. Rapidamente solicitaron asistencia médica. Con moito nerviosismo e sen pensalo dúas veces xa saltei ao campo ao ver que era un tema grave», recordaba ayer Blas Charlín desde Luanda, en lo que resultó la reedición de aquella otra dramática experiencia que había vivido tres años antes durante un entrenamiento al frente del Pontevedra de División de Honor Juvenil. Entonces socorrió a un cadete del Salgueiriños que sufría una parada cardiaca en un campo anexo, salvándolo junto al técnico del chaval aplicándole reanimación cardiorrespiratoria.

En el Estadio dos Coqueiros de Luanda ver derrumbarse al gran jugador del fútbol angoleño originó un drama nacional. «Moita xente estaba en estado de shock, había moito nerviosismo e falta de organización para tentar reanimalo», rememora el arousano. Hasta que «coa axuda do fisio do equipo, Antonio João Santos -portugués afincado en Mos-, despois de comprobar que tiña pouco pulso e que non respiraba, con moito coidado para que non tragase a lingua estivemos 10 minutos con masaxe cardiaca e ventilacións ata que o xogador voltou en si».

Blas y su compañero del cuerpo técnico del Sport Luanda e Benfica se montaron en la ambulancia que trasladó a Gilberto hasta el centro médico más próximo, en el que ayer continuaba en observación, pero fuera de peligro, explica el preparador gallego. Hasta el punto de que en su equipo aguardan que «a vindeira semana voltará a adestrar connosco e seguirá liderando a selección para tentar chegar ao Mundial de Rusia».

Que Gilberto sea no solo el capitán de la selección, sino también «un dos mellores deportistas da historia de Angola», dio paso a una multitud de felicitaciones en los dos últimos días para los salvadores de la estrella nacional, «dende os dirixentes do club, a Federación e mesmo o ministro do Deporte». Más de 30 títulos, cuatro Champions de África incluidas, jalonan su carrera, comentaba ayer Blas.

A pesar de los intentos del Sport Luanda e Benfica por posponer los 70 minutos restantes del partido, el árbitro ordenó su continuación 40 minutos después de la reanimación de Gilberto. El Benfica le dedicó el 2-1 final a su capitán.

El ministro del Deporte angoleño felicitó al ex preparador del Pontevedra B

El arousano ya había evitado tres años atrás una tragedia con un cadete del Salgueiriños

Hace tres años Blas Charlín dirigía al conjunto juvenil de División de Honor del Pontevedra cuando le tocó vivir una de las experiencias más extremas de su vida. Álex Meira, un futbolista cadete del Salgueiriños que se entrenaba en un campo anexo al que ocupaba en ese momento el conjunto granate, «desplomouse por unha parada cardíaca». «Foi unha situación parecida» a la de Gilberto, declara el técnico cambadés, pero «moitísimo máis dura para min, ao ser un rapaz novo e cun problema cardiaco», a lo que se añadió los días de tensión que dieron paso a la primera intervención de Charlín y el entrenador de Álex Meira, por cuanto se «seguía temendo pola súa vida». Prueba de la gravedad del caso es que el joven pontevedrés «non voltou xogar ao fútbol».

Parte del mérito, de su pareja

El ex entrenador del Pontevedra B «e o adestrador de Álex Meira -Pablo Pérez- tivémoslle que facer a Reanimación Cardio Pulmonar (RCP)», empleando una cánula de Guedel afortunadamente cada vez más extendida entre los botiquines de los equipos de fútbol y que ya ha salvado numerosas vidas de deportistas.

Charlín había tirado de sus conocimientos de primeros auxilios «que sei facer debido á miña formación como adestrador», pero también «porque a miña moza, Iria, é enfermeira no Hospital do Salnés, e varias veces orientoume, por se algún día o precisaba. Mesmo me conseguíu material como as cánulas de Guedel que utilicei con Álex Meira».

Felicidad deportiva

Contratado en un proceso de selección de personal en detrimento de otra casi decena de candidatos, Blas avanzaba el pasado domingo junto al Sport Luanda e Benfica segundo en la clasificación de la Liga de Angola al término de la decimoctava jornada. Con el título de Liga a tiro, con 4 puntos de desventaja respecto al Recreativo Libolo a falta de 12 jornadas para la conclusión del campeonato y su duelo en Luanda por jugar.

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