Aumentan a 16 las detenciones por el alijo de droga del «Coral I»

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VÏLAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Los arrestados declararán mañana en el juzgado número tres de Cambados. La operación, en la que cayó un escurridizo piloto de Sito Miñanco, evidencia como los viejos clanes arousanos recuperan los cargamentos por mar

07 ene 2015 . Actualizado a las 15:41 h.

La policía ha detenido a cuatro personas más en relación con el cargamento de 1.500 kilos de cocaína interceptado en el océano Atlántico y transportado por un pesquero venezolano con rumbo a Galicia. Ya son dieciseis los arrestados en una operación aún no cerrada, que evidencia como los viejos clanes arousanos recuperan los tradicionales alijos de coca por mar y en la que cayó un escurridizo piloto de Sito Miñanco. Todos pasarán a disposición judicial mañana en el juzgado número tres de Cambados.

Un histórico del narcotráfico

Hace dos años aceptó una pena de cuatro años y medio de cárcel por un alijo de 3.800 kilos de cocaína, y estaba pendiente de otros dos juicios, entre ellos, el de la planeadora que apareció ardiendo en la playa de A Lanzada y fue atractivo turístico de los bañistas en agosto del 2008. Pero en cuanto salió de prisión, se dio a la fuga. No era la primera vez, pero seguramente no sospechaba que en esta ocasión la Policía le seguía los pasos, así que cuando se enzarzó en la descarga de un nuevo alijo, fue detenido.

Se trata de Rafael Bugallo, el Mulo o Felo, un histórico del narcotráfico en la ría de Arousa que empezó a navegar en las planeadoras de Sito Miñanco y que sabe de sobra lo que significa entrar y salir de la cárcel, ya sea por narcotráfico, por blanqueo de dinero, por falsificación de documentos...

Los agentes del Grupo de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (Greco) en Galicia, con la colaboración de Vigilancia Aduanera, interceptaron en las últimas horas un buque que navegaba hacia las costas gallegas con 1.500 kilos de cocaína, y la Policía cree que el Mulo dirigió el frustrado desembarco desde tierra. Frustrado, porque el buque Petrel de Vigilancia Aduanera sorprendió en la mañana del lunes el barco que lo transportaba, el Coral I, un buque de bandera venezolana y catorce metros de eslora en el que navegaban nueve tripulantes que fueron detenidos con 49 fardos de cocaína a bordo. Unos 1.500 kilos que podrían alcanzar los 150 millones de euros en el mercado.

En la exitosa operación de Aduanas, que se llevó a cabo a 2.000 millas al este de Venezuela, donde se supone que fue alijada la droga, participaron también los Geos. El Petrel, con el buque abordado, tomaron rumbo hacia Galicia, a donde llegarán en los próximos días, según confirmó ayer el delegado del Gobierno, Santiago Villanueva.

Detenidos en tierra

A las pocas horas del abordaje, la unidad Greco puso en marcha un dispositivo en tierra para detener a los organizadores del transporte, al frente del cual se supone que está Rafael Bugallo. Aunque no trascendió en qué lugar fue detenido, porque se supone que se había dado a la fuga, sí se sabe que ayer participó esposado y vigilado en el registro que los agentes llevaron a cabo en el magnífico chalé que su mujer disfruta en la parroquia de Corvillón, en Cambados.

No fue el único registro ni el único detenido en tierra, porque la actividad desarrollada por los policías ayer en la ría de Arousa fue muy intensa. De hecho, empezó sobre las tres de la madrugada con un registro en un piso de Vilagarcía en el que viven unas mujeres sudamericanas supuestamente relacionadas con el Mulo. Luego siguió en Vilanova, donde fue detenido el dueño de otro inmenso chalé en la zona de Castelete, cerca del puente de A Illa. Más tarde se detuvo a un hombre sudamericano en otro piso de Vilagarcía, y no se descarta que haya habido más arrestos a lo largo de la jornada.

Lo que parece del todo claro es que Rafael Bugallo pretendía recuperar el tipo de transporte de droga que mejor conoce y el que siempre mejor funcionó, el de los alijos por mar que permiten introducir la cocaína por toneladas. La intensa vigilancia de las fuerzas del orden y la falta de infraestructuras apropiadas por los golpes asestados en los últimos años obligaron a sustituirlo por los contenedores y los pequeños envíos a través de los aeropuertos, pero la Policía ya lo dice siempre: si pueden, alijan en barcos.