El malestar por el cheque de libros augura un inicio de curso caliente

En muchos casos no son útiles al no incluir ni siquiera los cuadernillos


vilagarcía / la voz

La coordinadora de ANPA de Vilagarcía ya lo advirtió hace unos días: «Moitos pais non se van enterar ata setembro de que cos cheques recollidos nos centros non van poder comprar material escolar», avisaba Carlos Ameixeiras, portavoz del colectivo. Lo dijo cuando los padres denunciaron públicamente lo que ocurría con los alumnos de educación especial escolarizados en centros públicos y con una minusvalía inferior al 65 %, que tenían derecho al cheque pero que no podían adquirir con él el material específico para sus hijos, puesto que solo incluye los libros de texto.

Pero aunque esas son las situaciones más graves, no son las únicas. El malestar es general entre los padres de alumnos de todos los colegios. «Chegan á librería, queren levar os cadernos que os profesores encargaron para os seus fillos e decátanse de que non poden, porque non están incluídos. En máis dun caso, os cheques van de volta porque non lles valen», decía esta semana una madre afectada por esa medida. Es más, se da el caso de un colegio en el que los profesores decidieron prescindir de los libros de texto para que sus padres se ahorrasen ese gasto, y ahora resulta que con el cheque escolar no pueden comprar los cuadernos que los docentes pidieron en sustitución de los libros de texto.

La polémica medida la puso en marcha Educación para evitar la picaresca y tener un control de lo que realmente se compra con el cheque escolar. Los padres no critican que haya un control, pero creen que el cheque limitado no es la manera. «O ideal sería que cada alumno levase do centro unha lista co que cada profesor pedía», opina Ameijeiras.

Porque también hay padres que denuncian que la picaresca sigue existiendo, aunque ahora vaya por otros derroteros. «Yo me encuentro en la librería con padres que tienen el cheque que sé seguro que ganan más que yo, pero que como son autónomos, declaran menos», se lamentaba esta semana una madre. Y es que los padres que solicitan el cheque tienen que hacer una declaración jurada de que sus ingresos no superan un mínimo estipulado por Educación. Cierto es que si mienten, se arriesgan a que, tras una inspección, tengan que devolver el dinero, como ya ocurrió este año en más de un caso.

El sistema puede dar lugar a otras paradojas. «Pode darse o caso dun neno que vaia ao colexio cos libros novos nunha bolsa do supermercado, porque o cheque non vale para comprar a mochila».

Y todo ello sin olvidar el caso más sangrante, y que todavía no tiene solución; el de los niños que pese a tener una discapacidad, asisten a centros públicos pero no utilizan los libros de texto sino otro material específico. Si no van a un centro de educación especial o si su minusvalía no supera el 65 %, solo pueden acceder, como los demás niños, al cheque para libros de texto, que no les sirve. Las respuestas dadas hasta ahora desde Educación son confusas, pero este verano, las asociaciones de padres ya están tratando de unirse para llevar a cabo medidas de presión conjunta. Las ANPA de O Salnés cuentan ya con el apoyo de entidades como Bata y asociaciones de personas con síndrome de Down, así como de una coordinadora de Vigo que quiere sumarse a la causa. Están recabando también apoyos de partidos políticos.

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