Homenaje a los héroes de las Filipenses

Miriam, Noelia, Carlos y Rosa recibieron flores de los alumnos que rescataron del bus


vilagarcía / la voz

No podía ser una mañana como otra cualquiera en el colegio Sagrada Familia de Vilagarcía. En las aulas todavía olía el humo del autobús incendiado del que tuvieron que ser rescatados los más pequeños cuando volvían del zoo de Vigo. Le olía sobre todo a Miriam, Noelia, Carlos y Rosa, los profesores que iban en el vehículo y salvaron la vida a sus pupilos. No podía ser una mañana como otra cualquiera porque algunos faltaron a clase, todavía asustados. Y sus padres se lo permitieron. Y no podía ser una mañana como otra cualquiera porque fue una jornada de homenajes, de abrazos, besos y de muchas gracias, las que padres y abuelos dieron a los cuatro héroes de las Filipenses.

Poco antes de la hora habitual de salida, ya se veía que no era una mañana cualquiera. Rodeado de fotógrafos, Rubén, uno de los niños que iba en el autobús y que al día siguiente no quiso ir a clase, esperaba impaciente para darle un ramo de flores a los profes. Su madre le dejó hacer novillos no solo porque seguía impresionado por el accidente, sino también porque estaba de cumpleaños. Cumplía cuatro, pero como decía su emocionada progenitora, «ayer volvió a nacer». Al lado, otra mamá esperaba la salida de su hijo. Su hijo sí fue a clase porque no presenció el accidente. La familia consideró que era muy pequeño para hacer ese viaje y no lo enviaron a la excursión.

Luego llegaron los demás padres, cargados con cuatro ramos de flores que entregaron a los más pequeños. Y en cuento los profes salieron de clase, se los regalaron a sus salvavidas. La tensión del día anterior dio paso a la emoción. Besos, abrazos, muchos agradecimientos, y los profes acabaron por dar rienda suelta a la emoción y lloraron.

Responsables de la empresa de transportes Pereira se pasaron también por el centro para interesarse por los pequeños que también deben la vida a la pericia con la que actuó el conductor del autobús.

El vehículo fue retirado del lugar en el que ardió y ayer, los peritos lo analizaban para determinar qué había provocado el incendio.

Fue, por todo ello, una mañana distinta en las aulas de las Filipenses. Ya nadie quería pensar en cómo habría sido la mañana de ayer si el resultado del siniestro fuese otro. En lugar de la tragedia que nunca estuvo, la emoción, el cariño, el alivio y la concordia asistieron a clase ayer en el colegio Sagrada Familia.

«Mi hijo volvió a nacer», decía la madre de Rubén, que ayer cumplía cuatro años

Un niño se libró del accidente porque su madre no le dejó ir a la excursión

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