Hierbas y rastrojos se comen el merendero de Trabanca Sardiñeira

La basura se acumula en el lugar, que goza de unas destacadas vistas a la ría


vilagarcía / la voz

Es uno de esos rincones desconocidos para muchos vilagarcianos y que está infrautilizado y, como se pude ver a simple vista, prácticamente abandonado. Se trata del merendero de Trabanca Sardiñeira. Un espacio amplio, que cuenta con media docena de mesas y bancos de madera y de sus correspondientes asadores, pero que está siendo devorado por las hierbas y los rastrojos.

Algunos de los bancos de madera están prácticamente rodeados de hierbajos ,que casi los cubren. Y si los bancos no totalmente, lo que sí está cubierta prácticamente por completo es la valla que separa el merendero de la carretera que sube hacia Pinar do Rei. Es difícil incluso distinguir las piezas de madera si se sube en coche hacia el punto limpio. Eso donde todavía quedan, porque más de uno de los elementos ya ha desaparecido probablemente para pasar a las tierras de alguno de esos amigos de lo ajeno.

La basura es el otro elemento que comienza a reinar en la zona. Y en este caso conviene aclarar que no en su mayor parte por el incivismo de los que allí se acercan, porque las papeleras están al completo. El problema es que los desperdicios ya rebosan y han empezado a desperdigarse por la zona. Bolsas de plástico, platos y demás restos aparecen por doquier y dan buena fe de que, pese a todo, el merendero suele tener su clientela habitual. La huella del McDonald?s también se deja ver con claridad en la zona, con esos inconfundibles envases de cartón de vivos colores.

Las vistas

La afluencia de visitantes al merendero de Trabanca Sardiñeira está, por otro lado, más que justificada puesto que las vistas que desde allí se pueden disfrutar son espectaculares. Evidentemente no son como las de la atalaya que está unos cientos de metros más arriba en el monte Xiabre, pero cualquiera que hasta allí se acerque puede tener una bonita perspectiva de la ría.

De hecho, un par de vasos de plástico encima de una mesa con restos recientes de granizado en su interior, desvelaba en la tarde del pasado miércoles que alguien había tenido la feliz idea de disfrutar de su bebida mirando al mar.

Curiosamente, por cierto y contra lo que pudiera pensarse, no aparecen restos de botellón en el merendero de Trabanca Sardiñeira que, al menos de noche, parece que puede disfrutar de cierta tranquilidad.

Las papeleras rebosan y los desperdicios empiezan a invadir la zona

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