La ropa para profesionales que ya intentan falsificar en Marruecos


choiva prendas especiales

La empresa Choiva parece estar soportando mejor que otras el temporal de la crisis. Esta firma, de corazón cambadés aunque afincada en Ribadumia, semeja estar bien pertrechada para hacer frente a las inclemencias económicas. A fin de cuentas, se dedica a la fabricación de ropas especiales: las que permiten trabajar en situaciones de frío extremo, de humedad severa, de oscuridad impenetrable. Choiva lleva más de treinta años dedicándose a esta tarea, y en todo este tiempo sus prendas se han convertido en un referente del sector tanto dentro como fuera.

«Entre o 10 e o 12 % da nosa producción exportámola nós directamente», explica Carlos Trigo, el responsable de esta firma. Italia, Portugal, Francia y Marruecos son destinos a los que envían sus prendas «desde hai xa bastante tempo». ¿Cómo se conquistaron esos mercados? Básicamente, a base de trabajo, de viajes, de presencia en ferias y misiones comerciales que dieron buenos resultados. Cada mercado, dice Carlos Trigo, tiene sus particularidades. A Italia, por ejemplo, envían ropa «tanto para o mar como para a construcción». A Marruecos, «case todo é para o mar». «Alí, no mundo da pesca estamos moi ben considerados». Tanto, que hay ya quien ha intentado imitar a la firma arousana. «As bolsas están tan ben copiadas que parecen de verdade, pero en canto vistes o traxe xa ves que son falsificacións, nótase perfectamente», explican desde la fábrica de Ribadumia.

Con ropas originales de Choiva se visten también operarios de Noruega, Finlandia, Sudáfrica, Namibia, Argentina o Chile, hasta donde llegan estos trajes especiales a través de los distribuidores con los que trabaja la empresa. «Nos países nórdicos entramos grazas ao sector eólico», explica Trigo. «España é un país con moita proxección nese campo, e hai moitas empresas que van alá a montar os parques e levan aos traballadores». Y con ellos, los equipos que tan buen resultado les han dado aquí.

A pesar de la crisis, la nómina de mercados conquistados desde Sisán podría seguir aumentando. Choiva tiene los ojos puestos ahora en Polonia, un país en el que tienen un delegado comercial que comparten con otras dos empresas de éxito: Panter, especializada en calzados de seguridad, e Irudek, que elabora mecanismos de protección en altura disponibles en más de cincuenta países.

Contra China, calidad

Choiva no desmerece en ese trío, porque sus productos están avalados por varios certificados de calidad. Y porque cada prenda es fruto de muchas horas de trabajo, de meditación, de buscar soluciones a los problemas que les traslada cada cliente de cada sector. «A única maneira de competir con China é facer prendas personalizadas, que sexan tan boas que o cliente non as vaia querer cambiar», explica Trigo.

Él vive con pasión cada encargo. Se mete en las cámaras de frío y se sube a los barcos para conocer el territorio en el que deberá funcionar su ropa. Estudia los movimientos que quienes la vistan deberán poder realizar con agilidad. Está atento a los problemas que puedan surgir e intenta corregirlos antes de que se planteen. Busca nuevos materiales, idea diseños reversibles. Y así, sin prisas pero sin pausas, sigue la senda del éxito.

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